
"Es fácil
idear los personajes, la trama y el ambiente y luego ir rellenando como si se
tratara de colorear una lámina numerada. Pero casi cualquier relato o novela
tiene siquiera unos momentos de autenticidad, el ademán exacto de un personaje
o una metáfora sorprendentemente adecuada, un breve pasaje que describe el
papel pintado en la pared o el movimiento de un gato, un pasaje que reluce o
palpita más que ningún otro, un momento que,
como decimos los escritores “cobra vida”. Y es precisamente esto, el ver
que uno que ha escrito cobra vida –no metafórica sino literalmente, un
personaje o un episodio que como un espíritu entra en el mundo por obra de su
propio y extraño poder, de tal modo que el escritor se siente no su creador
sino meramente el instrumento que hace posible su aparición, el mago, el
sacerdote que ha dado por casualidad con la fórmula mágica- es ésta sensación de
haber alcanzado cierto principio mágico lo que convierte al escritor en un
adicto capaz de renunciar a casi todo por su arte y en un ser tan desgraciado
si fracasa.
Al
principio, este veneno o este ungüento milagroso –puede ser ambas cosas- se da
en pequeñas dosis. Lo que suele ocurrirle a los jóvenes escritores es que mientras
hacen el primer borrador les parece que todo lo que escriben tiene vida y es interesantísimo,
pero cuando lo vuelven a leer al día siguiente lo encuentran insulso y sin
alma. Pero entonces se les presenta un breve instante cualitativamente distinto
de los otros: una pequeña dosis de lo genuino. Cuanto más numerosos son estos
momentos, mayor es la adicción que provocan."
Curiosos párrafos. Visité el enlace y vi que tienen el libro colgado en Scribd, pero no me lo puedo bajar. No lo comprate, ¿por qué? :'(
ResponderEliminarTienes que leerlo directamente desde ésa página. No se puede bajar. Yo me dejé las pestañas porque no me gusta leer desde el ordenador, pero te lo recomiendo, S. Cid.
ResponderEliminarVaya..., qué lata.
ResponderEliminarVoy a ver si intento conseguirlo... por ahí ;-)