jueves, 20 de septiembre de 2018

Curiosidades de la ortografía





  1. Una oración en la que todas sus palabras llevan tilde (y tiene mérito, porque está formada por nueve palabras): «Tomás García pidió públicamente perdón, después muchísimo más íntimamente».
  2. La palabra oía tiene tres sílabas en tres letras.
  3. En aristocráticos, cada letra aparece dos veces.
  4. El término arte es masculino en singular y femenino en plural.
  5. En la palabra barrabrava, una letra aparece una sola vez, otra aparece dos veces, otra tres veces y la cuarta cuatro veces.
  6. En el término centrifugados, todas las letras son diferentes y ninguna se repite.
  7. Corrección tiene dos letras dobles.
  8. Las palabras ecuatorianos y aeronáuticos poseen las mismas letras, pero en diferente orden. Son anagramas, ¿se te ocurren más?
  9. El término estuve contiene cuatro letras consecutivas por orden alfabético: s, t, u y v.
  10. La palabra pedigüeñería tiene los cuatro tildes que un término puede tener en nuestro idioma: la virgulilla de la ñ, la diéresis sobre la ü, la tilde del acento y el punto sobre la i.
  11. El vocablo reconocer es un palíndromo, esto es, se lee lo mismo de izquierda a derecha que de derecha a izquierda. Hay muchos más, dinos cuáles son tus favoritos.
  12. La palabra euforia tiene las cinco vocales y solo dos consonantes.
  13. El vocablo cinco tiene, a su vez, cinco letras.
  14. Con 23 letras, parece que la palabra electroencefalografista es la más extensa de las recogidas por la Real Academia Española de la Lengua.
  15. Menstrual, transflor o construir son vocablos de nueve letras y tan solo dos sílabas.
  16. Mil es el único número que no tiene ni o ni e.

lunes, 20 de agosto de 2018

Errores en la maquetación


DISPOSICIÓN INCORRECTA DE LAS PÁGINAS
No todas las páginas son iguales, y esto tiene mucha importancia desde el punto de vista de la maquetación, puesto que algunas son incorrectas o pueden convertirse en problemas que hay que resolver.

La página par y la impar, por este orden, forman una página doble que tiene aplicación, en primer lugar, como unidad de maquetación, ya que al maquetar se han de tener en cuenta al mismo tiempo ambas páginas; y en segundo lugar, en la portada a doble página, ya que en este caso se trabajan las dos como si fueran una sola y los datos se distribuyen en el conjunto de ambas, si bien en los dos casos, la página importante sigue siendo siempre la impar, donde se situarán los aspectos más destacables, los grabados más atractivos, las informaciones más sobresalientes o los títulos y datos más interesantes.
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PARTES QUE COMIENZAN SIEMPRE EN PÁGINA IMPAR

partes del libro - guardas


En el libro hay una serie de partes que se sitúan siempre en página impar.

Son las siguientes:
  • la portadilla
  • la portada
  • la dedicatoria
  • el lema
  • el prólogo y cualquier texto que haga sus veces o se use en su lugar o además de él
  • la lista de colaboradores
  • el índice de contenido
  • el capítulo 1
  • las portadillas internas o portadas divisorias
  • en los finales del libro, la parte que ocupa el primer lugar
  • el texto que sigue a una portadilla interna
  • el colofón

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PARTES QUE COMIENZAN NORMALMENTE EN PÁGINA IMPAR
Hay una serie de partes que normalmente aparecen en página impar, pero que pueden comenzar en página par si es preciso, salvo que por su situación deban comenzar necesariamente en página impar (por ejemplo, la parte que vaya después de una portadilla interna va en página impar, pues no parece adecuado ocupar con texto el dorso de la portadilla).

Son las siguientes:
  • los agradecimientos
  • las listas de abreviaturas u otras (salvo la de colaboradores)
  • los capítulos del 2 en adelante

En los finales del libro, las siguientes partes, si no ocupan el primer lugar (si lo ocupan, van siempre en página impar, posición que deben ocupar preferentemente en cualquier caso, si es posible):
  • la bibliografía
  • la cronología
  • el vocabulario o glosario
  • los índices alfabéticos.

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PARTES QUE COMIENZAN SIEMPRE EN PÁGINA PAR
En un libro correctamente realizado, ninguna página impar puede aparecer en blanco, salvo una: cuando lleva el retrato del autor o una ilustración relativa al tema de la obra, que precede a la portada y “mira” hacia el interior del libro. En este caso se imprime la página par y queda en blanco la impar anterior. Antes se solía imprimir en papel couché o semejante y añadirse en el momento de encuadernar. Si se imprime en el dorso de la portadilla (es decir, en la contraportada), la página anterior, lógicamente, va impresa (lleva el título de la obra), pero también puede darse el caso de que la portadilla como tal no exista (es decir, no lleve el título), mientras que la contraportada (la página 2 del libro) lleva ese impreso ilustrativo. También puede suceder que haya portadilla y portada, y entre ambas aparezca la hoja (en este caso generalmente añadida) con el motivo impreso en la página par y la impar anterior quede en blanco.

martes, 31 de julio de 2018

Puntos suspensivos



1. Son solo tres

Los puntos suspensivos son tres y nada más que tres, aunque en las ortografías académicas antiguas este signo estuviera formado por un número indefinido de puntos.

2. Mayúsculas y minúsculas tras puntos suspensivos

Cuando los puntos suspensivos coinciden con el final de la frase, no se añade el punto de cierre (siguen siendo tres) y la siguiente palabra, al pertenecer a una oración distinta, se escribirá con mayúscula: «Este fin de semana iremos a… Mírame, que estoy hablando contigo»; mientras que se escribirá minúscula si continúa la oración precedente: «Este fin de semana iremos… ¡a casa de los primos!».

3. Espacio después, no antes

La palabra posterior a unos puntos suspensivos va separada de estos por un espacio, mientras que la palabra precedente va pegada: «La sorpresa de público y crítica ha sido… Ocho apellidos vascos», y no «La sorpresa de público y crítica ha sido …Ocho apellidos vascos».

4. Otros signos, siempre después

Junto a los puntos suspensivos pueden aparecer otros signos de puntuación, incluidos los cierres de interrogación y exclamación, aunque no el punto, que siempre se colocan detrás de los puntos suspensivos: «Me encantaría ir…, pero no creo que vaya a poder», donde no habría sido adecuado «Me encantaría ir,… pero no creo que vaya a poder».

5. La puntuación se mantiene

Las oraciones con puntos suspensivos se puntúan igual que si estos no aparecieran; esto es, en «Me encantaría ir…, pero no creo que vaya a poder» se escribe la misma coma que si no hubiese puntos suspensivos, y en «Se observa un aumento de turistas franceses, italianos, alemanes…: crece el turismo de habitantes europeos, en resumen», se emplean los dos puntos característicos para introducir la conclusión de lo antedicho.

6. Las abreviaturas mantienen su punto

Cuando los puntos suspensivos siguen a una abreviatura, se mantienen los cuatro puntos, el abreviativo y los tres suspensivos («Ha citado abreviaturas como a., com., pág.…»).
Sin embargo, no se escriben antes ni después de etcétera ni de su abreviatura etc., pues dicha combinación resulta redundante.

viernes, 20 de julio de 2018

Hacia/Hacía (Diferencias)



Hacia es una preposición para denotar dirección, tendencia o actitud. Hacía es el verbo hacer conjugado en singular de pretérito imperfecto. Asia es el nombre del continente más extenso del planeta.
Para evitar confundir estas tres voces relativamente similares, a continuación te dejamos una serie de claves para saber cuándo usar cada una.

Cuándo usar hacia

Hacia es una preposición; puede utilizarse para indicar el sentido de un movimiento, una tendencia o una actitud, o como equivalente de ‘alrededor de’ o ‘cerca de’.
Por ejemplo:
  • Este camino nos lleva hacia la costa.
  • Siempre tuve inclinación hacia el arte.
  • Estaremos llegando hacia las cinco de la tarde.

Cuándo usar hacía

Hacía es el verbo hacer conjugado en primera (yo), segunda (usted) y tercera (él, ella) persona de singular de pretérito imperfecto en modo indicativo. Significa crear, concebir, elaborar, fabricar, producir o realizar algo, entre otras cosas.
Por ejemplo:
  • Me interrumpiste mientras hacía la cena.
  • Usted fue nuestro mejor presidente: hacía las cosas con eficiencia y diligencia.
  • Julia hacía tantas cosas a la vez que nunca terminaba nada.

sábado, 16 de junio de 2018

Opinión de correctores



¿Y qué pasa cuando un autor descubre alguna errata en un texto cuya revisión ya ha pagado?
Pues sucede que… nadie es perfecto. En un mundo ideal, una novela o una tesis necesitarían por lo menos cuatro lecturas, a ser posible de cuatro pares de ojos diferentes, para llegar totalmente limpias a imprenta. Aun así, algún duende de la imprenta metería su mano perversa al final. Los correctores decimos que las erratas son las últimas en abandonar el barco. La errata que se escapó, esa cucaracha invencible, le duele al corrector más que al propio autor.
Carmen Palomo, correctora.

sábado, 2 de junio de 2018

Cualidades de un corrector ortotipográfico





Cualidades que reúne un buen corrector de textos

  • No teme al silencio ni a la soledad. De hecho, la elevada concentración que requiere su trabajo a menudo le lleva a aislarse durante el desarrollo de su actividad.
  • Duda de todo, incluso de sí mismo. Es un especialista de la lengua, pero eso no quiere decir que lo sepa todo: un buen corrector se acompaña de diccionarios y obras especializadas y consulta constantemente los recursos virtuales. A menudo comprueba casi cada palabra de una frase.
  • Es una persona curiosa, con cultura general, por supuesto, pero especialmente con muchas ganas de aprender sobre toda clase de materias.
  • Tiene buen oído para buscar la cadencia idónea en el texto.
  • Es paciente: a menudo es un trabajo arduo y algunas erratas pondrán sus nervios a prueba.
  • Es una persona firme para defender la limpieza del texto, pero flexible para entender los intereses particulares de cada autor.
  • Siente un gran amor por la lectura y por la palabra escrita.