jueves, 30 de julio de 2020

SIGNIFICADO DEL LOGO EDITORIAL C & M



Hoy os vamos a explicar el significado de nuestro logo de la editorial. Después de darle muchas vueltas antes de empezar la creación de nuestro sello, barajamos varias opciones y, de entre todas, nos destacamos por este.

El logo es el concepto del taoísmo: El Yin y el Yang. La dualidad. Son opuestos, pero a la vez se compenetran. El bien y el mal, el día y la noche, la luz y la oscuridad.
En el logo, el Yin (se dibuja de color negro) y el Yang (la parte clara).
Y las iniciales C & M son los nombres de sus editores: Carlos y Macarena. La situación de cada uno de los editores refleja en qué parte se encuentran. El día y la noche...
Para hacerlo algo distinto, separamos la s invertida e insertamos el símbolo &, y así se consigue el nombre de nuestro sello: Editorial C & M.

Aunque el significado puede parecer muy filosófico y que somos una editorial que solo publicamos sobre esta temática, todo lo contrario, ya que tocamos cualquier género; solo que en nuestra forma de trabajar mezclamos los dos conceptos: Somos diferentes, pero nos entendemos perfectamente.
Como la vida misma, siempre hay una parte positiva y otra negativa, y sin el equilibrio de fuerzas no habría otra forma de entender el Universo.

El primer principio sugiere que nada es completamente Yin o Yang, o en otras palabras, nada es 100 % oscuro o claro. Tanto el Yin como el Yang contienen el punto de partida del otro. El día se convierte en noche y la noche en día. Este es el ejemplo perfecto.

Esperamos haber aclarado la elección de nuestro logo que nos representa.
Si quieres pertenecer a nuestro fondo editorial, solo tienes que escribirnos y te informamos.
info@editorialcm.com

lunes, 27 de julio de 2020

Frases inspiradoras de la película EL CLUB DE LOS POETAS MUERTOS


Estrenada en 1989, año en el que Robin Williams protagonizara ‘El club de los poetas muertos’, John Keating sigue siendo el profesor que todos hemos querido tener: inspirador, inconformista, librepensador, y alguien de quien te asegure que tú sí "puedes cambiar el mundo".

En mi clase aprenderán a pensar por ustedes mismos. Aprenderán a saborear la palabra y el lenguaje. Porque, a pesar de lo que les digan, la palabra y las ideas pueden cambiar el mundo.


Yo caminaría diferente: Todos necesitamos ser aceptados. Pero debéis pensar que vuestras convicciones son únicas y os pertenecen. Aunque a otros puedan parecerles raras o inaceptables. Aunque toda la manada diga ‘no está bien’.
No leemos y escribimos poesía porque es bonita. Leemos y escribimos poesía porque pertenecemos a la raza humana. Y la raza humana está llena de pasión. La medicina, el derecho, los negocios y la ingeniería son carreras nobles y necesarias para la vida. Pero la poesía, la belleza, el romanticismo, el amor… son las cosas que nos mantienen vivos.
Si hay un ideal defendido por John Keating en ‘El club de los poetas muertos’ es aquel que nos hace vivir cada día como si fuera el último: “Carpe Diem”. Sin embargo, y a pesar de los notables esfuerzos de Keating por alentar a sus alumnos a disfrutar de cada momento, también nos enseñó otra valiosa lección: “Hay un momento para el valor y otro para la prudencia. El que es inteligente, sabe distinguirlos”.
Carpe Diem. Porque somos alimentos para gusanos, señores. Porque aunque no lo crean, un día todos los que estamos en esta sala dejaremos de respirar. Nos pondremos fríos y moriremos. Aprovechen el día, muchachos. Hagan que sus vidas sean extraordinarias.
“No digan que un hombre está muy cansado, digan que está exhausto. Y no digan que está triste, digan… ¿Sr. Overstreer?.
Robert Frost dijo: ‘Dos caminos divergían en un bosque y yo tomé el menos transitado. Y eso lo cambió todo’. Quiero que encuentren su propio camino, en cualquier dirección, con estilo orgulloso, con estilo tonto, como sea.
Me he subido a la mesa para recordarme a mí mismo que debemos mirar constantemente las cosas de una manera diferente. El mundo se ve distinto desde aquí arriba. Si no me creen, vengan a probarlo.
Libera tu mente. Usa tu imaginación. Di lo primero que se te ocurra aunque sean tonterías. Cuando lean, no consideren solo lo que el autor piensa, consideren lo que ustedes piensan
Thoreau dice que la mayoría de los hombres viven en desesperación silenciosa. No se resignen a ello. Libérense. No caminen por la orilla, miren a su alrededor. Atrévanse a ir lejos y encontrar nuevos terrenos.

lunes, 20 de julio de 2020

RECEPCIÓN DE MANUSCRITOS ABIERTA


Las editoriales convencionales nunca se van a arriesgar a publicar a un autor nuevo, sin que su trayectoria literaria haya tenido éxito anteriormente.
No van a arriesgar su dinero sin tener la certeza de que el autor vaya a vender muchos ejemplares.
Resulta algo injusto, porque todos los autores deben iniciarse alguna vez, pero estos grandes grupos solo publican a escritores/as que ya tienen un bagaje y han triunfado con alguna de sus obras anteriores.
Y como autor que has acabado tu obra con todo el cariño y esfuerzo que te ha supuesto (incluso de varios años en algunas ocasiones), quieres tener la oportunidad de publicar, pero compruebas que tienes cerradas las puertas de estas editoriales.

¿Qué puedes hacer?
Nosotros en Editorial C & M valoramos tu manuscrito (somos editores desde el año 2007) y te diremos si tu obra se puede publicar, o por el contrario, debes mejorar un poco más, para poder entrar en nuestro sello editorial.
Te abrimos las puertas a publicar y puedas iniciarte en el mundo de la edición de la mano de editores especializados en novelas, tesis, poesía... y tengas la oportunidad como escritor/a de empezar en el mundo de la literatura de nuestra mano.
Si eres un autor que ya has publicado en otras ocasiones, también puedes seguir publicando con una editorial que mima a sus autores para que puedan conseguir el éxito editorial. Es un trabajo conjunto que hay que realizar por ambas partes. Nosotros te aportamos todo nuestro trabajo en la edición: corrección, maquetación, diseños de cubiertas, impresión y distribución bajo demanda, además de hacer entrevista en podcast literario y dar publicidad en redes sociales para llegar al máximo número de lectores.

Luego, el autor debe luchar para que su obra pueda destacar entre las miles de novedades que salen cada mes. Es un esfuerzo compartido, pero que juntos se puede conseguir.
La edición de un libro no es fácil y requiere de un esfuerzo para que todo quede bien a la hora de sacar un proyecto a la luz.
Nosotros seleccionamos muy bien las obras y a los autores que pertenezcan finalmente a nuestro sello de edición. Nuestra premisa no es publicar por publicar, no nos basamos en cantidad, sino en calidad.
Y esto, creemos que es muy importante, porque así damos confianza tanto a la distribución como a las librerías de que nuestra editorial publica obras interesantes y que llegan a los lectores.
En el proceso de edición estamos siempre abiertos a nuestros escritores en todo momento, y a pesar de que son muchos, tratamos a cada uno de ellos de forma individualizada para que todo salga bien en la edición de su obra.

Si quieres más información, no dudes en contactar con nosotros.
info@editorialcm.com

miércoles, 8 de julio de 2020

Conocimientos de un corrector de textos



Imagínate que un día estás tirado en el sofá, sin saber qué hacer con tu vida, y piensas: «Pues igual la corrección puede estar chulo, me voy a poner a corregir, a ver si soy bueno o no, a ver cómo lo pondría yo». No, esto no va así. Hay que estar preparado para la batalla de la lengua, amigos. Por ello, en esta publicación, voy a hablar de los conocimientos que debe tener un corrector de estilo y un corrector ortotipográfico para poder desempeñar su trabajo con profesionalidad.
Un corrector debe tener una buena base gramatical y un bagaje cultural que le permitan seguir indagando en los temas que está tratando. Así, aquello que corrijas no te sonará a chino, y podrás comentarle a tu cliente (si tu especialidad es la corrección de contenido o es que el error te salta de la pantalla como una tarántula enfurecida) que la Guerra de la Independencia no empezó en 1806, tal y como él decía.
Lo más importante para un corrector es la duda. Sí, dudar de aquello que pone frente al papel. ¿Cuántas veces me habré cerciorado de la ausencia de tilde en la segunda persona del plural del pretérito perfecto simple de ciertos verbos (llevasteis, cantasteis, condujisteis)?, ¿y la de medios que todavía escriben “solo” refiriéndose al adverbio con acento? Lo ves tantas veces que al final dudas de lo real. Vamos, que no os dé miedo mirar, rebuscar y encontrar una y otra vez aquello que está frente a vosotros. Solo así podréis reforzar vuestros conocimientos y trabajar con más soltura. Vamos, si hubiera recibido un solo céntimo por cada vez que he consultado a la Fundéu y la Wikilengua, ahora sería millonaria.
A continuación, voy a enumerar las áreas que son imprescindibles para que un corrector pueda trabajar con esa soltura de la que os hablo. Estos son los conocimientos que debe tener un corrector.
 CONOCIMIENTOS LINGÜÍSTICOS
 GRAMÁTICA
Es lógico pensar que sin conocimientos de gramática, un corrector no puede ir a ninguna parte. Es curioso, pero cuantos más errores gramaticales leo más entiendo la lengua, ya que intento saber por qué se escribe de tal o cuál forma para darle sentido. Hace años pude disfrutar de una beca ERASMUS, y al conocer a amigos que chapurreaban español y cometían errores al hablar, me gustaba descubrir que todos cometían el mismo fallo. Hasta en los errores existen normas y reglas, y ahí también se aprende. Pero bueno, volviendo al tema principal, la gramática es esencial para corregir un texto: las concordancias, los complementos de régimen, los verbos de apoyo, etc.).
LÉXICO Y MORFOLOGÍA
Es importante conocer el significado de cada palabra, y si para ello debes mirar el diccionario veinte veces, lo miras veinte veces. Por ejemplo, no es lo mismo manar que emanarplausible no es sinónimo de evidente o el adjetivo menguado no solo es el participio del verbo menguar. Otro ejemplo: desde hace unos años, hay una afición desmesurada por inventarse adverbios terminados en -mente, tipo machaconamente o atolondradamente. Sí, tu misión será ir al diccionario y comprobar si son reales. O esa obsesión por clonar los verbos terminados en -izar (tales como marginalizar o previsualizar, que no existen). Pero no solamente estoy hablando de formaciones, sino también de palabras a las que se le atribuyen un significado erróneo, como bizarro, por ejemplo.
Como veis, hay muchas palabras que parecen pero no lo son, que están, pero son un espejismo. No hace falta saberse al pie de la letra cada uno de estos trampantojos, pero sí de olerse la tostada (como diría Murphy) y saber dónde puede estar el error para después ir al diccionario y seguir indagando.
ORTOGRAFÍA
Así es, la ortografía también es materia prima de nuestro trabajo, forma parte de los conocimientos que debe tener un corrector. Hay que conocer las reglas de acentuación, y estar al tanto de las nuevas normas de la Academia, como por ejemplo en lo referente al uso de los acentos en pronombres demostrativos o interrogativos. En la oración, «¿qué fue lo que te dijo?», ¿es correcta la acentuación de los dos ques? Eso es lo que hay que mirar. Pero también otros asuntos como si el nombre de los teatros se escriben o no con cursiva, cuál es la abreviatura correcta de Estados Unidos o si es indiferente emplear comillas latinas o inglesas.
 HAY QUE TENER EN CUENTA
 ADAPTACIÓN TEXTUAL
Todo lo que he escrito anteriormente no tiene sentido si no tenemos claro qué tipo de texto estamos escribiendo y qué quiere transmitir el escritor con él. El corrector debe corregir el texto según sea más o menos formal o más o menos especializado. No todos los textos se corrigen de la misma forma. Yo no corrijo igual una tesis que una novela.
También es importante saber que no se corrige igual una novela con un personaje adolescente, donde quizá emplee muchos participios terminados en ao (cantao, desayunao, fumao), y haya que escribirlos con cursiva, que una tesis sobre El deporte entre los jóvenes que diga «Si el alumno ha desayunao correctamente, podrá dar tres vueltas al campo», donde hay que corregirlo por «desayunado».
SENTIDO Y COHERENCIA TEXTUAL
Esto se consigue después de una primera lectura. Después, ya podremos definir el tono y el contenido. Es decir, si tenemos tres párrafos, y en el primero y en el tercero nos hablan del plumaje de las gallinas, y en del medio sobre los tipos de tuercas, deberíamos abrir un comentario al margen para explicarle que el lector se pierde y que eso no tiene justificación ni sentido. La estructura discursiva debe ser equilibrada y no sufrir altibajos. Otra forma de solucionarlo es por medio de conectores textuales (además, es decir, pero, por último, etc.). Me he encontrado casos en los que un conector bien usado a tiempo puede hacer que un párrafo pase de mediocre a excelente.
DIALOGAR CON EL CLIENTE
Esto puede parecer obvio, pero también es elemental. Hay trabajos académicos que se rigen por unos estilos concretos para citar la bibliografía (Vancuver, APA, Chicago, Harvard, etc.), y deberás seguirlas según te diga el autor. Otro de los aspectos importantes que hay que tener en cuenta es que el corrector no es Dios, y que la última palabra la tiene el autor. Por mucho que le digas a un escritor que después de un determinado paréntesis va coma y él no la quiere poner, no hay más que hablar.
EL TEXTO NO ES NUESTRO
Esto es importante tenerlo en cuenta, ya que hay que corregir lo justo sin cambiar el estilo del autor. No nos tenemos que apoderar del trabajo de nadie, ya sea novela o ensayo, entre otras cosas porque no lo queremos para nada. He tenido clientes que me han preguntado con recelo si luego yo emplearía sus textos para algo. ¿Para qué voy a querer una tesis que trata sobre la fotosíntesis de las plantas en el Bierzo, por ejemplo? No somos los autores del texto, por lo tanto, no es nuestro. Mi labor no está en apropiarme de un texto ni en corregirlo hasta cambiar el estilo. No. Nosotros tenemos que ver los puntos fuertes y débiles del escrito y detectar las carencias y necesidades que hay que corregir. 
Como veis, ser un corrector de estilo u ortotipográfico no es tarea fácil. La única escuela efectiva es aprender gramática, sintaxis y ortografía española en profundidad y corregir, corregir y corregir. Dudar es la clave para seguir avanzando, eso que no se os olvide, porque así buscaréis y encontraréis. Pero no solo en esto, sino en todos los aspectos de la vida.

Extraído del blog María Bravo

viernes, 3 de julio de 2020

Publicar en Editorial C & M




Editorial C & M empezó su andadura en 2007 y publicamos solo obras de calidad que puedan formar parte de nuestro catálogo editorial.

Valoramos todos los manuscritos que nos llegan a nuestro despacho editorial, aunque no publicamos todo lo que nos envían. 
No somos una «empresa de autoedición» que no suelen leer ninguna obra, ya que estos son simples comerciales y su misión es publicar todo, sin ningún criterio ni valoración.

Nuestra política de edición no es la cantidad, sino la calidad. Esto es lo que nos diferencia de estas empresas.
Garantizamos una publicación en la que realizamos una corrección ortotipográfica profesional, una maquetación y un diseño de cubiertas a la altura de los grandes sellos editoriales. Y conseguir historias que enganchen a los lectores. Ese es nuestro verdadero objetivo.
Hacemos publicidad en Facebook, blog cultural de la editorial y una entrevista en el podcast literario para que sirvan de ayuda en la promoción de su obra.
Negociamos el precio de edición de forma individual y acordamos con el autor/a los ejemplares que quiere para su presentación y pueda recuperar la inversión realizada, ya que el dinero que consiga en las ventas de su presentación es íntegro para los autores.

La distribución la hacemos bajo demanda en más de 4000 librerías registradas en nuestro distribuidor Logista Libros (distribuidor de la Editorial Planeta).
Los royalties que recibe el autor en esta distribución es del 50 %.

Cualquier duda, pueden ponerse en contacto con nosotros.

info@editorialcm.com


sábado, 27 de junio de 2020

Se ven los fallos y no los aciertos



Un día, un profesor, escribió la tabla de multiplicar en la pizarra:

9 x 1 = 9
9 x 2= 18
9 x 3 = 27
9 x 4 = 36
9 x 5 = 45
9 x 6 = 54
9 x 7 = 63
9 x 8 = 72
9 x 9 = 81
9 x 10 = 91

En la clase se hicieron muchas burlas porque el profesor se había equivocado en la última multiplicación.

-Ha puesto 91, ja, ja, cuando es 90. ¡Vaya fallo! -Se escuchó decir a algunos alumnos.
Entonces, el profesor esperó a que todos se callaran para decirles:

-Así es como eres visto en el mundo. Yo me equivoqué a propósito para mostrarles cómo las personas se comportan ante un error tuyo. ¡Ninguno de ustedes me felicitó por haber acertado en nueve ocasiones! Ninguno que te haya visto haciendo lo correcto, te elogió por eso. Pero todas las personas te ridiculizaron, blasfemaron, humillaron y se burlaron de ti porque te equivocaste una sola vez. ¡Así es la vida! Debemos aprender a valorar a las personas por "sus aciertos". Hay personas que hacen lo correcto mucho más de lo que se equivocan y acaban siendo juzgadas por un solo error, y no son valoradas por los otros nueve aciertos... Esto sirve para todos nosotros. Más elogios y menos críticas. Más amor y cariño y menos odio y crueldad. Aprendamos a valorarnos unos a otros, en vez de destruirnos.

Este ejemplo nos sirve en nuestro trabajo de corrección. En algunas ocasiones hemos recibido críticas por parte de los escritores (los menos, todo hay que decirlo), porque han visto unos cuantos fallos que se les pasó al corrector, pero que no se fijaron en los 20000 o 30000 aciertos que le hicimos en su obra.
Por otra parte, también recibimos muchos elogios que compensan estos negativos y nos animan a seguir por este camino.
No obstante, estamos acostumbrados porque creemos en nuestro trabajo de mejorar las obras y que vayan bien corregidas a la hora de la publicación. Después de casi doce años corrigiendo, las editoriales confían en nuestros trabajos de corrección y maquetación que realizamos.
Miremos con ojos positivos y valoremos el trabajo de los demás, y nos irá mejor en el mundo.

viernes, 26 de junio de 2020

Rechazo editorial




Has pasado meses, quizá años, trabajando en tu novela. La has leído y releído cientos de veces. La has repensado, reescrito, y revisado; has cambiado personajes, borrado otros, has reescrito diálogos y tramas. Y ha llegado a ser una de las cosas más importantes de tu vida. Incluso quitando tiempo para estar con tu familia. La mayoría de tus parientes cercanos y amigos íntimos creen que tu obra es maravillosa.

Quizá has leído algunos libros sobre cómo crear una novela, quizá no. Tal vez no lees libros en general (créeme, hay escritores que no lo hacen), o no lees todos los días porque... claro, estabas escribiendo.

Pero ahora has terminado tu novela. O al menos crees que ya está acabada. Ahora, con confianza, recopilas a través de Internet una lista de editores y empiezas a sondearlos. Aprendes cómo enviar un manuscrito adjunto y a escribir una carta de propuesta, y lo haces. Incluso creas un estadillo en un Excel para ir haciendo el seguimiento. Una carta cada vez, un email a la vez.

Pasan las semanas en silencio. Te corroe la impaciencia, la esperanza se agota poco a poco. Por último, llamas a la oficina del editor. No tienen la menor idea de quién eres. Pero acaban enviándote una carta estándar.

"No es para nosotros".
"Tenemos agotado el presupuesto para este año y el siguiente".
A veces hay un párrafo, escrito de manera personal, que dice algo agradable. Su brillo dura unos días. A veces te dicen que tu obra está mal escrita, o te señalan los fallos. Pero eso es más raro. Es como si los editores temieran que los escritores rechazados se presentaran en sus despachos con una escopeta. Creo que sucedió una vez, en la lejana Arkansas.


Pasan los años. Empiezas otra novela, pero con menos confianza, estamos más inseguros.

Quizá no has prestado suficiente atención al mercado. Analizas lo que está vendiendo y lo que no, lo que se está publicando. Lees libros que te muestran que lo puedes hacer mucho mejor. Haces de esos libros una guía y escribes en consecuencia.

Comienzas a analizar tu propia obra. Haces esquemas, planes, dossieres de personajes, diarios de tu propia novela, Corriges y corriges y corriges. Quitas clichés, frases hechas, lenguaje florido, largas descripciones, párrafos que te encantaron pero que nada aportan a la obra, cientos de palabras que una vez sudaste por las noches.

A veces te debates entre la idea de autopublicar tus obras y hacer que se comercialice en Amazon. Algunos sitios prometen cosas interesantes a cambio de tu dinero. Cosas. Miras la pila de cartas de rechazo. Pero no sabes si lograrás vender lo suficiente.


Pruebas y vuelves a intentarlo


Escribes otra novela. Tal vez más. Una y otra vez son rechazadas o no te responden. Comienzas a cuestionar tus ideas y tu talento. Te estás convirtiendo en una persona amargada. Empiezas a tener una edad. Tienes obligaciones, facturas que pagar, hijos que están creciendo. Vas a la deriva. Piensas en sacar rendimiento de lo que has aprendido y ofreces cursos y talleres... a otros como tú. Pero no eres la primera persona que lo ha hecho, esa a la que le va bien y sus cursos o sus libros se venden, y, adivina qué... Ya no tienes tiempo para escribir tu propia obra. Tampoco sacas demasiado de eso.


¿Y ahora qué?



Si has leído hasta aquí sin que se te congele el alma estás esperando alguna receta milagrosa para afrontar todo esto.


Hay tres opciones




1.- Abandonar
Era un sueño. Uno más. Quizá adolescente. Es hora de tirar la toalla y concentrarse en el trabajo diario, en la familia y los amigos. Al menos lo intentaste.

2.- Aplazar.
 No estábamos listos. Nos faltaba experiencia de la vida, recursos técnicos, más conocimientos sobre la escritura... Pero continuamos creyendo. Continuamos leyendo,  aprendiendo de otros, mejores, buscando maestros o mentores. No padrinos, porque ya somos mayores. Y además, ya sabes, algunos escritores publicaron tarde y maduros.

3.- Perseverar. Nunca hay que darse por vencidos. Nunca.
Es poco práctico, es una locura, es poco inteligente, es absurdo y es tonto incluso. Pero si realmente crees en ti mismo, en tu talento, tus ideas y tus premisas, en tu vocación, en tu misión personal en la escritura, si crees que dispones de las técnicas y los conocimientos necesarios...


Ve hasta el final


Determinación, perseverancia, entrega, enfoque, confianza, obsesión, unidad de propósito, paciencia. Son los recursos que habrá que añadir a las armas que ya tienes. Y entonces...

Entonces vuelves a analizar tu propia obra. Haces esquemas, planes, dossieres de personajes, diarios de tu propia novela, Corriges y corriges y corriges. Quitas clichés, frases hechas, lenguaje florido, largas descripciones, párrafos que te encantaron pero que nada aportan a la obra, cientos de palabras que una vez sudaste por las noches.

Extraído del blog correcciones y editores