Tu tercera obra se titula EL DÍA QUE DIOS
HABLÓ y la premisa de tu novela es rompedora: ¿Qué ocurriría si un ser superior demostrara su existencia? ¿De dónde
surgió esta idea y qué querías explorar a través de ella?
La idea surgió por la anterior novela. En 2019 escribí La última plaga,
una novela humorística sobre una pandemia mundial que solo contagia a los
idiotas. Tras la tragedia del COVID llegué a la conclusión de que si escribía
algo situado en un futuro cercano que fuera algo que mereciera la pena, porque
una pandemia es una mierda. Así tuve la idea de qué pasaría en el mundo si «Dios»
demostrara su existencia. Me pareció una buena historia que explorar.
¿Qué te interesa
más, investigar las relaciones sociales, religiosas o humanas ante ese hecho?
Siendo
importantes todas ellas, creo que las que tienen mayor fuerza son las humanas. El
océano social está compuesto por infinidad de gotas humanas, formando
corrientes superiores a nuestra pequeñez personal. Observar cómo los seres
humanos intentan desenvolverse en esas corrientes me parece de los más entretenido.
Aurora Boreal es una protagonista muy singular: punk, doctora en
religiones comparadas y experta en humor y feminismo. ¿Cómo nació este
personaje?
Tal vez porque me gusta posicionarme con personajes
aparentemente diferentes a mí. Ni soy punk, ni experto en religiones
comparadas, ni mujer, y sobre mi humor y feminismo, mejor escuchar la opinión
de los demás sobre mí. Pero tras la forma, su fondo tiene muchas similitudes
conmigo, lo cual también me facilitó bastante la escritura.
¿Qué representa Aurora dentro de la novela, una voz crítica frente a la
religión, una mediadora entre fe y razón, o algo distinto?
Para mí representa por lo menos las tres variantes: Una voz crítica, porque propone una revisión constructiva de muchos postulados religiosos; mediadora entre fe y razón, porque busca mantener puentes entre estos dos elementos sin dinamitarlos; y también algo distinto, pero eso lo tendrá que encontrar el lector.
La novela parece dialogar con grandes preguntas: el origen de la creencia,
el mal, el papel de la mujer o el sexo en las religiones. ¿Qué te llevó a
abordar estos temas en clave narrativa?
El hecho de haber
crecido en un entorno social donde la religión estaba presente, pero donde en
general no se explicaban, y mucho menos se comparaban, temas concretos como los
que acabas de mencionar. Creo que existe mucha ignorancia sobre la religión
católica, por poner como ejemplo la que he crecido, y mucha más ignorancia
sobre las demás religiones.
¿Cómo equilibraste el rigor documental sobre las religiones con el tono
humorístico que se va leyendo en la obra?
Intentando separar bien los dos aspectos. Hay un dicho que pongo en la
novela que dice: «Gracias a Dios, todas. Gracias con Dios, las justas». Por
tanto, el humor lo utilizo como envoltorio, como traje de un cuerpo que mejor
no tocar. Y, aun así, estoy convencido que a más de una persona no le hará ni
puñetera gracia, y pensará que estoy faltando el respeto a sus creencias.
¿Es una novela que busca ofrecer respuestas o más bien abrir preguntas
sobre la fe y la sociedad?
Sin duda se busca mucho más que el lector se haga preguntas, o, mejor
dicho, enfoque desde otra perspectiva, muchas cuestiones religiosas que no se
suele realizar a sí mismo. No obstante, me parecía pertinente ofrecer
respuestas sobre algunas de las cuestiones más clásicas y notorias, como la
justificación del mal. ¿Por qué Dios, siendo tan bueno, permite tanto mal en el
mundo? Ahí sí que ofrezco la respuesta.
En un mundo cada vez más polarizado entre creyentes y ateos, ¿crees que la
literatura puede convertirse en un espacio más libre para dialogar sobre la fe?
Espero que sí. Uno de los problemas que veo hoy en día es el deseo de
rapidez, de inmediatez, de aquí ahora y para ya. Vídeos cada vez más cortos con
respuestas simples que nos satisfagan. El diálogo requiere tiempo y escucha, y
la literatura permite mejor eso. Las palabras escritas (y leídas) permiten una
mayor y mejor reflexión, que la palabra oída (y esperemos que escuchada).
La sinopsis termina con una pregunta sugerente: «¿Pedagogía o demagogia?».
¿Qué te gustaría que se preguntara el lector al terminar de leer tu novela?
¿Por qué? ¿Para qué?, y ¿por qué no?
El día que Dios habló
Autor: Iñaki Marañón
PVP: 20,60 euros

