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viernes, 5 de junio de 2020

Tilde en los monosílabos. Problemas más comunes



La regla es muy sencilla: los monosílabos —palabras de una sola sílaba— no llevan tilde en español.
Sin embargo, hay parejas (o tríos) de palabras monosílabas que, aunque tienen la misma pronunciación, poseen significados diferentes.
Para diferenciar dichas palabras en la lengua escrita existe la tilde diacrítica, un signo ortográfico que tiene como función ayudarnos a identificar el significado preciso de una palabra cuando hay riesgo de confusión.
Por desgracia, cada vez menos personas se preocupan por utilizar la tilde diacrítica, lo cual genera ambigüedad en la lengua escrita y hace que los textos pierdan claridad.
Aparecen a continuación las principales palabras monosílabas que se pueden prestar a confusión.

Tú y tu


Pronombre personal:
Tú eres muy importante para nosotros.
Tú y yo lograremos grandes cosas.
tu
Posesivo:
Nos gusta la calidad de tu trabajo.
Tu casa y mi casa son parecidas.

Él y el

él
Pronombre personal:
Él viene todos los días.
Él vendió la casa.
el
Artículo:
El libro es muy caro.
El vecino te llamó.

Sí y si


1. Adverbio de afirmación:
Sí, aún te quiero.
Dijo que sí.
2. Pronombre personal:
Pedro habla mucho de sí mismo.
3. Sustantivo :
¿Cuándo me vas a dar el sí?
si
1. Conjunción (con valor condicional):
Si fuera rico, compraría la casa.
Si dices la verdad, te irá bien.
2. Sustantivo (nota musical):
¿Puedes transportar la canción a si mayor?


Mí y mi


Pronombre personal:
¡Esa mujer no es para mí!
¡Yo me valgo por mí mismo!
mi
1. Posesivo:
Mi auto está fallando.
2. Sustantivo (nota musical):
La primera cuerda es un mi.

Té y te


Sustantivo (planta y bebida):
Prefiero el té al café.
El mejor té viene de la India.

te
1. Pronombre personal:
No te pude llamar.
¿Te das cuenta de lo que está pasando?
2. Sustantivo (letra):
¡Esa te debe ir en minúscula!

Dé y de


Forma del verbo "dar":
¡No me dé explicaciones!
Ellos quieren que les dé más tiempo.

de
1. Preposición:
Yo no soy de Madrid.
Vengo de mi casa.
2. Sustantivo (letra):
¡Esa de te quedó fea!

Sé y se


1. Forma del verbo "ser":
¡Sé más respetuoso!
2. Forma del verbo "saber":
Yo no sé hablar ruso.

se
Pronombre (con distintos valores):
No se lo dije.
¿Se lavó bien las manos?
Aquí se habla español.
Se hacen pasteles.

Más y mas

más
1. Cuantificador (adverbio, adjetivo, conjunción, etc.):
Él habla más rápido que yo.
¡Que no se hable más!
Yo tengo más experiencia que tú.
Dos más dos son cuatro.
mas
Conjunción adversativa equivalente a "pero":
Quiero ir, mas no contigo.



jueves, 21 de mayo de 2020

El peligro de una mala ortografía en la empresa

La escritura está en todos los sitios de una empresa. En sus carteles, e-mails, en los textos de su web, redes sociales o en un folleto promocional. Sin embargo, no todas las empresas le dan la importancia que deberían. Quizá no saben el terrible impacto negativo que un pobre nivel de ortografía puede tener en su imagen y en sus ventas.
Actualmente, las empresas cuentan con numerosos soportes a través de los cuales hacer llegar su mensaje: e-mails, redes sociales, blogs, webs, SMS, chats…  La comunicación en Internet es casi al 100 % de forma escrita, convirtiendo la redacción y la ortografía en puntos clave para transmitir profesionalidad, seriedad y una buena imagen.
mala-ortografia-coste-empresa
Sin embargo, no corren buenos tiempos para la ortografía ni para la corrección en la escritura, usamos abreviaturas cuando no corresponden y omitimos tildes esenciales para dar sentido a las palabras. Así, cuando llega el momento de escribir un texto formal o un e-mail dirigido a un cliente, son muchos los que afirman tener numerosas dudas en cuanto a las reglas ortográficas.
Pero las cifras hablan. Según un estudio publicado por la BBC, los errores ortográficos en webs y tiendas online pueden costar millones de euros en ventas. No es ninguna broma, ¿verdad? Otro estudio realizado por la empresa TextMaster en 2013 arrojó un dato realmente preocupante, el 90 % de los e-mails enviados por las empresas a sus clientes tienen, al menos, una falta de ortografía. Y esto, aunque no lo creas, está costando dinero a tu empresa.
Es el responsable de Recursos Humanos quien deberá velar por el cuidado de la ortografía en la empresa, llevando a cabo un importante trabajo de sensibilización de la dirección para que, finalmente, la pulcritud ortográfica forme parte de la cultura del negocio.
Además, deberá tomar medidas a dos niveles:
- A la hora de reclutar personal, considerando la ortografía como un criterio importante de selección de los candidatos.
- Internamente, organizando formaciones para poner al día el nivel ortográfico de los trabajadores.
La ortografía no es únicamente indispensable para la buena marcha comercial de la empresa, sino también para la evolución profesional de sus trabajadores. Una ortografía y gramática correctas dan siempre una impresión favorable y denotan aptitud para construir razonamientos claros y coherentes, cualidades muy preciadas que pueden dejarse ver entre las líneas de un e-mail comercial.
Les invito a ver nuestros precios de corrección en páginas web, que es lo primero que ve sus clientes a la hora de contratar un servicio o adquirir un producto.
Son precios muy económicos y así podrá estar tranquilo de tener su información sin faltas ortográficas.
info@editorialcm.com 

miércoles, 10 de abril de 2019

¿Junto o separado?


En esta entrada, vamos a intentar aclarar las confusiones más habituales sobre palabras que se escriben juntas o separadas, pero, por similitud con otras, o porque los correctores no las marcan como erróneas, se ven con demasiada frecuencia mal escritas.
 

  • "Sobre todo". El sobretodo es una prenda de vestir, por eso no lo marcan como erróneo los correctores cuando se pone junto y no nos referimos a ese significado. Lo correcto es:
"Me levanto con mucho sueño, sobre todo los lunes".
"No sabía que el sobretodo es una prenda de vestir".
  •  "Aparte". Para evitar confusiones, y porque la intención de este blog es proporcionar soluciones sencillas, bastaría con preguntarnos si tiene que ver con "apartar" o "apartado", y no con una porción de un todo (una parte). En general, se escribirá junto cuando se pueda sustituir por "además" o por "a un lado":
"Aparte (además) de ti, no conozco a otro taxista".
"Si no te gustan los guisantes, déjalos aparte (a un lado)".
Del mismo modo, si se puede incluir "una" entre "a" y "parte", se escribirá separado:
"La medida decepcionó a (una) parte de sus votantes".
"A (una) parte de la ortografía se le pueden aplicar reglas sencillas de recordar".
  •  "Entretanto". Cuando se usa como adverbio de tiempo (su uso más frecuente), se puede utilizar tanto junto como separado (aunque, personalmente, prefiero junto). Se puede sustituir por "mientras tanto".
"Ella lo esperaba, entretanto, él seguía intentando arrancar el coche".
"Ella lo esperaba, entre tanto, él seguía intentando arrancar el coche" .
En el caso de nombre masculino, como periodo de tiempo que transcurre entre dos hechos (uso muy poco frecuente), va junto:
"Estuvo esperándola, y en el entretanto, pudo mandar el mensaje".
Por último, existe la posibilidad de que "entre" y "tanto" sean palabras independientes. Se trata de cuando "tanto" se refiere a una magnitud, intensidad, comparación, etc. En ese caso, además de que admite género femenino y plural, se puede sustituir por "esa cantidad de" o similar:
"Entre tanto/s (esa cantidad de) participante/s (tanta gente), Juan pasaba desapercibido".
  • "En medio". Directamente, la palabra junta no existe, debiendo escribirse separado:
 "Siempre elegía el de en medio".
  • "Entremedias". A diferencia de la anterior, puede usarse junto o separado (mejor junto, ya que existe como tal):
"Mejor colocar el cenicero entremedias de los dos asientos". 
"Mejor colocar el cenicero entre medias de los dos asientos".
  • "Tal vez". Salvo en excepciones, en regiones de América, no está admitido junto. Ante la duda, pues, mejor separado: 
"Tal vez, deberías de replantearte la decisión".
  • "Sinrazón". Irá junto cuando actúe como sustantivo y, como tal, se podrá sustituir por otro sustantivo:
"No podía permitir tanta sinrazón (locura, irracionalidad, etc.)".
Si va separado, se puede poner "una" entre "sin" y "razón": 
"Se puso a gritar sin (una) razón aparente" .
  • "Sinsabores", "Sinnúmero". Es el mismo caso que la palabra anterior: 
 "Estaba curtido por los sinsabores (escollos, problemas, decepciones) que había tenido en su vida profesional".
"Eran unos platos sin (unos) sabores definidos".
"Tuvo que afrontar un sinnúmero (montón, una barbaridad) de problemas".
"La dirección del destinatario venía sin (el) número". 
  • "A bordo". Se escribe junto solo la primera persona del presente del verbo abordar: "yo abordo". Subirse a un buque es subir "a bordo". 
"El capitán fue el primero que subió a bordo".
"En cuanto venga el presidente lo abordo y le hago las preguntas". 
  • "Asimismo". El adverbio "asimismo" (se puede sustituir por "también") puede escribirse indistintamente junco o separado ("así mismo"), pero no hay que confundirlo con la expresión "a sí mismo" ("a él o ella"). 
"Asimismo / así mismo (también), se puede confiar en la otra ruta".
"No se daba cuenta de que se estaba haciendo daño a sí mismo (a él)".
 
  •  "Dar abasto". Significa no dar de sí lo suficiente, no poder con todo lo que tenemos que hacer. Se escribe junto "abasto" aunque separado, "a basto", no dará error en los correctores, puesto que ambas palabras existen y son correctas, aunque juntas no tengan ese significado.
     
"Desde que me encargaron de otro almacén más, no doy abasto con la contabilidad".

jueves, 29 de noviembre de 2018

Importancia de la corrección





¿Escribiste una obra que parece tener sentido y quieres compartirla?
Nos alegramos. Has hecho el trabajo más difícil, eres ESCRITOR.
Creemos que escribir es tener una idea, madurarla y desarrollarla. Si en este momento sigues pensando en publicar, te va a llevar unos meses si quieres hacerlo bien.
Afirmamos, como profesionales del mundo editorial, que es totalmente necesaria una valoración y corrección como parte del proceso, y te explicamos por qué.

Nuestro consejo es que des tu obra a un pequeño número de personas para que la lean por gusto y puedan hacer críticas que sepas encajar de forma constructiva. Es decir, a todos nos gusta recibir halagos, pero si no nos dicen las cosas a mejorar, este punto sirve de muy poco o nada. Para ello debemos ser conscientes que todos tenemos algún punto a mejorar. No olvidemos que nuestro objetivo es que nuestro escrito guste al público.

En este paso, y con las mejoras realizadas, es el momento de enviar tu obra a un equipo de profesionales que la puedan VALORAR.
 
Te encuentras en el momento donde debes escoger siempre hacer una corrección de tu obra. No, no queremos decir que tengas faltas de ortografía, pero si no eres filólogo, este es un buen momento para dejar tu manuscrito en manos de uno. Este trabajo podría ser realizado por otras personas, ahorrarían trabajo al corrector profesional, pero nunca lo sustituirán. Esta persona dejará tu obra acabada para que cualquier librería pueda aceptar tu libro, de modo que no lo rechacen por no verlo terminado de forma profesional.


Corrección ortotipográfica


La corrección ortotipográfica es absolutamente necesaria e imprescindible. Por definición, si eres escritor, deberías tener cero faltas de ortografía, pero a todos se nos puede escapar alguna. Por ello es imprescindible este tipo de corrección.
Mejoras que persigue la corrección ortotipográfica:
o   Fijar la ortografía a las normas que establece la Real Academia española. Tildes, abreviaturas, símbolos, guiones de diálogos, etc.
o   Detectar y corregir los errores ortográficos que pueda tener el manuscrito.
o   Unificar criterios o “estandarizar” el texto en aquellas cuestiones que escapan a la normativa vigente, como el mal uso de cursivas -itálicas-, el entrecomillados o negritas.


Si quieres más información puedes contactar con nosotros y te daremos el mejor precio de corrección.

editorialcmsevilla@gmail.com


lunes, 26 de noviembre de 2018

Diferencias entre Por qué, por que, porque o porqué




DIFERENCIAS ENTRE PORQUÉ, PORQUE, POR QUÉ Y POR QUE (con ejemplos)

Porqué

  • Uso: Sustantivo. Sinónimo de causa, motivo o razón. Siempre va precedido de un determinante o artículo (el, los, su, sus, …).
  • Ejemplo:  Todo tiene su porqué.
  • Truco: Se puede sustituir por razón, causa o motivo.

Porque

  • Uso: Conjunción causal. Se utiliza en oraciones subordinadas que implican causa y como respuesta a preguntas encabezas por ¿Por qué…?
  • Ejemplo:  Lo haré porque es lo correcto; ¿Por qué quieres hacerlo? – Porque es lo correcto.
  • Truco: Se puede sustituir por ya que, puesto que, debido a que, …

Por qué

  • Uso: Partícula interrogativa. Introduce preguntas directas e indirectas.
  • Ejemplo: ¿Por qué te has manchado la camiseta?; no entiendo por qué debería hacerlo.

Por que

  • Uso: Pronombre relativo (evita la repetición del sujeto). También utilizado en oraciones subordinadas como partícula formada por la preposición por y la conjunción que.
  • Ejemplo: Fueron muchas las razones por que fue expulsado; se esforzaron por que todo saliera bien.
  • Truco: A veces se puede sustituir por las cuales, los cuales.

viernes, 19 de octubre de 2018

Más curiosidades en la ortografía





Existe el “haiga”

Según la RAE se refiere a un auto grande y ostentoso, es utilizado de forma irónica para referirse a un lujo absurdo y poco práctico.

“Aya”, sí, sin h

Se refiere a una persona encargada de vigilar la educación y crianza de los niños.

No se escribe “Z” con las letras “E” ni “I

Esta regla que tal vez no tenías presente te ayudará a evitar ciertos errores ortográficos.

¿Sabías que existe un plural expresivo?

Pues sí, y este no denota cantidad sino intensidad. Este caso aplica para “buenos días”, “gracias”, también se utiliza en expresiones cotidianas como “hace ya algunos ayeres”.

Murciégalo

Otras curiosidades ortográficas vienen dadas en palabras que creíamos mal empleadas, pero que son aceptadas por la RAE, entre estas tenemos murciégalo, y sí, así está bien escrito y proviene del español antiguo. Aunque decirlo de esta manera para algunos pueda parecer un acto vulgar, realmente está permitido.
Esta mutación de la palabra del español antiguo a la que utilizamos ahora se dio gracias a un fenómeno lingüístico denominado metátesis, que consiste en el cambio de lugar de algún sonido en la palabra.
También puedes ver este fenómeno en palabras como crocodrilo por cocodrilo, o cocreta por croqueta. Aunque la forma recomendada para estas palabras es: murciélago, cocodrilo y croqueta.

jueves, 20 de septiembre de 2018

Curiosidades de la ortografía





  1. Una oración en la que todas sus palabras llevan tilde (y tiene mérito, porque está formada por nueve palabras): «Tomás García pidió públicamente perdón, después muchísimo más íntimamente».
  2. La palabra oía tiene tres sílabas en tres letras.
  3. En aristocráticos, cada letra aparece dos veces.
  4. El término arte es masculino en singular y femenino en plural.
  5. En la palabra barrabrava, una letra aparece una sola vez, otra aparece dos veces, otra tres veces y la cuarta cuatro veces.
  6. En el término centrifugados, todas las letras son diferentes y ninguna se repite.
  7. Corrección tiene dos letras dobles.
  8. Las palabras ecuatorianos y aeronáuticos poseen las mismas letras, pero en diferente orden. Son anagramas, ¿se te ocurren más?
  9. El término estuve contiene cuatro letras consecutivas por orden alfabético: s, t, u y v.
  10. La palabra pedigüeñería tiene los cuatro tildes que un término puede tener en nuestro idioma: la virgulilla de la ñ, la diéresis sobre la ü, la tilde del acento y el punto sobre la i.
  11. El vocablo reconocer es un palíndromo, esto es, se lee lo mismo de izquierda a derecha que de derecha a izquierda. Hay muchos más, dinos cuáles son tus favoritos.
  12. La palabra euforia tiene las cinco vocales y solo dos consonantes.
  13. El vocablo cinco tiene, a su vez, cinco letras.
  14. Con 23 letras, parece que la palabra electroencefalografista es la más extensa de las recogidas por la Real Academia Española de la Lengua.
  15. Menstrual, transflor o construir son vocablos de nueve letras y tan solo dos sílabas.
  16. Mil es el único número que no tiene ni o ni e.

viernes, 20 de julio de 2018

Hacia/Hacía (Diferencias)



Hacia es una preposición para denotar dirección, tendencia o actitud. Hacía es el verbo hacer conjugado en singular de pretérito imperfecto. Asia es el nombre del continente más extenso del planeta.
Para evitar confundir estas tres voces relativamente similares, a continuación te dejamos una serie de claves para saber cuándo usar cada una.

Cuándo usar hacia

Hacia es una preposición; puede utilizarse para indicar el sentido de un movimiento, una tendencia o una actitud, o como equivalente de ‘alrededor de’ o ‘cerca de’.
Por ejemplo:
  • Este camino nos lleva hacia la costa.
  • Siempre tuve inclinación hacia el arte.
  • Estaremos llegando hacia las cinco de la tarde.

Cuándo usar hacía

Hacía es el verbo hacer conjugado en primera (yo), segunda (usted) y tercera (él, ella) persona de singular de pretérito imperfecto en modo indicativo. Significa crear, concebir, elaborar, fabricar, producir o realizar algo, entre otras cosas.
Por ejemplo:
  • Me interrumpiste mientras hacía la cena.
  • Usted fue nuestro mejor presidente: hacía las cosas con eficiencia y diligencia.
  • Julia hacía tantas cosas a la vez que nunca terminaba nada.

lunes, 12 de marzo de 2018

Antonio Muñoz Molina sobre la corrección


«Por más atención que ponga en lo que hace, uno se equivoca. Uno escribe algo, un artículo, un cuento, toda una novela, y vuelve una y otra vez sobre lo que ha escrito, repasa, corrige, tacha, sustituye, pero está demasiado cerca de su propio trabajo, de modo que hay cosas evidentes que no ve, y por eso necesita el examen de otros ojos que no sean los suyos, a ser posible de alguien especializado, un editor o un corrector».

lunes, 12 de febrero de 2018

Uso correcto de la coma


Según define la Real Academia Española (RAE), coma es un "signo de puntuación (,) que indica normalmente la existencia de una pausa breve dentro de un enunciado".
Su presencia no siempre está motivada por la necesidad de realizar una pausa en la lectura y, aunque en algunos casos el uso de la coma viene determinado por el gusto o la intención del autor, existen comas consideradas obligatorias, es decir que su ausencia cambia radicalmente el significado del texto.
Por otro lado, el mal recurso de las comas también puede dar lugar a malos entendidos. Y es que, no es lo mismo decir "Los alumnos, que estaban nerviosos, entregaron el examen" que "Los alumnos que estaban nerviosos entregaron el examen". Ambos enunciados son correctos pero no se refieren a lo mismo. En la primera frase "que estaban nerviosos" es solo una explicación, un detalle que podríamos omitir sin cambiar el sentido de lo que queremos decir. El segundo ejemplo en cambio, es especificativo: indica qué grupo de alumnos entregó el examen. No fueron todos, sino solo los que estaban nerviosos.
Para conocer la forma correcta de utilizar las comas en cualquier situación, puedes visitar el apartado que la RAE dedica al asunto. Pero, si tienes poco tiempo y quieres un repaso rápido, aquí te dejamos algunas pautas clave.

Comas que no están

  • Los sustantivos que sirven para referirse a una persona se colocan siempre entre comas. "Buenas tardes, Mario" o "Amigo, no te olvides de traer las llaves" son algunos ejemplos.
  • Cuando una frase contiene un verbo omitido también hay que poner signos de puntuación. "Pedro tiene veinticuatro años; Carlos, dieciséis" prescindir de la coma después del sustantivo "Carlos" no sería correcto.

Comas que saturan los textos

  • A no ser que vayamos a incluir una explicación, nunca pondremos coma detrás del sujeto; ni siquiera cuando leyendo en alto el texto hacemos una pausa natural. Un ejemplo correcto sería "La novia de mi hermano Pedro ha decidido comprar un coche nuevo"
  • No pondremos coma después del "pero" que precede a una interrogativa o exclamativa. Bajo esa premisa, "Pero, ¡qué dices¡" no sería correcto.
  • Por último, mencionar que aunque muchos piensan que no debe ponerse coma antes ni después de las conjunciones, hay casos en los que no solo es admisible hacerlo, sino también obligatorio. Son los casos en los que el último de los elementos de una enumeración no es equivalente semánticamente al resto ("Antes de salir de fiesta Irene se maquilló, se pintó los ojos, los labios, y quedó guapísima" o cuando la conjunción "y" tiene valor adversativo.
Como para todo en la vida, la mejor manera de aprender y de evitar cometer errores, es dedicar tiempo a consultar las dudas que tengamos, poniendo interés en interiorizar las explicaciones.

martes, 16 de enero de 2018

Disparates que decimos habitualmente

Nos pasamos el día hablando, y es comprensible que en nuestra desatada verborrea de vez en cuando se cuelen deslices. Otra cosa es ir por ahí dándole constantes patadas al diccionario, empleando con orgullo académico expresiones y palabras que en realidad constituyen una aberración. Hemos seleccionado algunos de los más habituales: 

Encima mío (o detrás tuyo)

Hay gente muy posesiva, qué le vamos a hacer. Sufren el complejo de ET: tienen su teléfono, su casa y su encima, como si el vacío que se cierne sobre su cabeza les perteneciera. También son generosos, y opinan que lo que tienes detrás es tuyo. Por desgracia, no es así. “Se recomienda evitar el uso de tuyo o mío con adverbios que no admitan tu o su delante”. “Así, como no se puede decir tu detrás o mi encima, tampoco se considera válido decir detrás tuyo encima mío (y mucho menos detrás tuya y encima mía). Hay que decir detrás de ti y encima de mí. En cambio, son válidos al lado tuyo o en contra tuya porque se puede decir a tu lado o en tu contra”

Contra más

Contra más lo escuchamos, más nos subimos por las paredes. Pongamos un ejemplo: Contra más practico, mejor me sale. Estamos haciendo referencia al hecho de practicar mucho —cuantificando esa práctica—, así que lo lógico (y correcto) sería utilizar cuanto más. “Se justifica porque hay un sentido de oposición, pero no es un contexto en el que quepa la preposición contra. Tampoco se aceptan variantes como cuantimás, contrimás, contimás… Sí se acepta el uso de mientras (en el habla coloquial) y el de entre, típico de zonas como México y Centroamérica”, arguye el filólogo. El contra más también está muy extendido en el área de Mujeres, Hombres y Viceversa.

Bizarro

Esta es muy buena, porque quien lo usa quiere dárselas de cool y está quedando como todo lo contrario… por lo menos a día de hoy. Bizarre en inglés significa “raro”, pero si usas bizarro para describir ese cacofónico grupo de rock que has oído en Radio 3 estarás diciendo que es “valiente”, que es lo que significa en español (lo cierto es que osadía no les falta a algunos). Aun así, parece que el pulso entre modernos y la RAE ya tiene ganador. Lo explica Romeu: “En su origen, bizarro en italiano significaba ‘iracundo’, lo que pasó a ‘raro’ o ‘fantástico’ en italiano, pero a ‘valiente’ en español. El significado de ‘raro’ del italiano llegó al francés y al inglés, y hace no mucho al español, donde los pocos que conocían el término como ‘valiente’ dieron la voz de alarma. La RAE empezó censurando el uso de bizarro como ‘raro’, pero parece que, por la extensión del uso, ya lo va a admitir”.

Hay a veces que…

Propio de quienes piensan que enrevesar el lenguaje les hace más cultos. Hay veces que me despierto sobresaltado o A veces me despierto sobresaltado, pero las dos cosas juntas, no, por favor. “No es correcto porque haber necesita un nombre como complemento (hay leche). Decir Hay a veces que me da por reír sería como decir Hay de vez en cuando que me da por reír, lo cual tiene bastante poco sentido”. 

Ambos dos

Nuevo ejemplo de lenguaje pretenciosamente rococó que deja a la altura del betún a quien lo usa. Como explica la RAE, ambos significa ni más ni menos que “los dos, uno y otro”. Si queremos decir que dos personas se fueron de viaje, con decir ambos ya estaremos dejando claro que los dos hicieron las maletas. “Aunque algunas redundancias se pueden aceptar porque aportan algo, en un caso como ambos dos no parece que ambos aporte hoy nada que no tenga ya dos, por lo que es preferible o decir ambos o decir los dos”.

Cuanto menos

“En casos como La situación es, cuanto menos, complicada se debe usar cuando menos porque lo que se quiere expresar es ‘en la situación o en el momento en el que menos’, no ‘cuantas menos veces’. De igual manera que usaríamos cuando más y no cuanto más en Dice muchas tonterías y, cuando más (las dice), con dos copas de vino, no debemos usar cuanto menos en casos como el anterior”. 

A nivel de

Se escucha hasta en el lenguaje periodístico: “A nivel de vestuario, los jugadores están con el míster”. Solo se puede usar cuando hablamos, de hecho, de niveles. Como explica Romeu, “no se debe abusar de a nivel de cuando no hay niveles o grados de una escala, sino simplemente diferentes áreas. Así, se puede hablar de a nivel de equipo, frente a nivel individual, pero tiene menos sentido hablar de a nivel de vestuario, sobre todo cuando simplemente se quiere decir en lo que respecta a o en lo que atañe a”.

Preveer

Nuestros sufridos oídos lo han escuchado hasta en forma de doloroso gerundio: preveyendo. Pocas cosas requieren una explicación más sencilla: prever significa “ver con anticipación”, y se conjuga exactamente igual que ver. Y todo porque tendemos a confundirlo con proveer. El experto nos ilustra acerca del origen de este disparate. “Aunque los dos verbos vienen de vidēre y podrían haber terminado en -veer, en prever (igual que en ver) se dio un paso más en la evolución y se simplificó la doble e. En cambio, proveer se quedó con la doble e. Por eso, prever se debe conjugar como ver (prevípreviópreviendo…) y proveer como leer (proveí, proveyó, proveyendo…). 

La líbido

Si la sueltas así acentuada en los prolegómenos de una escaramuza sexual, tu amante pensará que, más que estar excitado, te ha dado un pasmo. Porque lívido (esdrújula y con uve) significa “intensamente pálido” o también “amoratado”. “El adjetivo lívido ha hecho que se pronuncie libido (‘deseo sexual’) también como esdrújula (líbido), aunque en verdad es llana”. De una vez por todas: libido es tan llana como gemido o lamido. “La razón de que se pronuncien distintas se debe a que en latín la segunda i de livĭdus (de donde viene lívido) era breve, mientras que la de libīdo era larga”.

Totalmente gratuito

Si es gratuito, no lo es a medias. “El español está lleno de supuestas redundancias que a veces pueden servir para dar énfasis o para precisar. Pasa con totalmente gratuito, que puede servir para aclarar que algo es gratis de verdad y no en apariencia, y en casos como lleno absoluto, otra alternativa, volver a repetir, concierto de música, arder en llamas… En español nos encanta dejar claro lo que queremos decir. De hecho, hay redundancias exigidas por la sintaxis, como la concordancia (Los hombres jóvenes vinieron), la duplicación de pronombres (a mí me gusta), la doble negación (no he ido nunca) o los casos de subir arriba, entrar dentro…”.

Surgió efecto

Estos engendros se conocen como malapropismos, y son muy comunes. “Se producen cuando una determinada expresión contiene una palabra que nos resulta menos familiar que otra a la que se parece (se dice que son parónimas). Así, como surtir es más rara que surgir, hay quien dice surgir efecto”. Esta expresión comparte desfachatez con estar en el candelabro o rebanarse los sesos. “Uno de estos casos, que es el uso de virulento (relacionado con los virus) por violento, está muy extendido. Se ha preferido la palabra rara, seguramente por expresividad”, añade Romeu.

En base a

Aquí base se utiliza con el significado de fundamento, término que no casa nada bien con la preposición a. “Lo normal es con base en”, opina el filólogo. “Por eso, dependiendo del contexto, se recomienda usar con base en o basándonos en o a juzgar por, sobre la base de, de acuerdo con...”. Su mejor sonoridad se impone en el uso cotidiano a su falta de sentido, y en eso el experto la compara a otras que tampoco lo tienen, como a medida que o al fin y al cabo.

Asuntos a tratar

Esta construcción y otras similares llevan ya un tiempo infiltradas en el español y están cada vez más asentadas. “Hay un uso de a raro (aquí por calco del francés) y se debe evitar, pero el problema es que la construcción es cómoda. La RAE recomienda evitar expresiones como temas a tratar, ejemplo a seguir. Mejor asuntos para tratar o, sencillamente, los asuntos que hay que tratar. "Pero va a ser difícil que se dejen de usar”, lamenta el experto. Y pone otros ejemplos: “Construcciones como camisa a rayas o falda a cuadros se consideran ahora tan válidas como camisa de rayas o falda de cuadros. Así que Hombres G cantaba bien cuando decía "voy a comprarme un jersey a rayas". Antes se desechaban por ser calcos del francés, pero hoy se van aceptando los distintos sentidos que la preposición a gana en español, lo que hace pensar que las construcciones del tipo de asuntos a tratar también se aceptarán”.

Y demás

Antaño decíamos etcétera, hasta que llegó Jesús Gil y, de un manotazo, implantó el y tal. Ahora ambas opciones han caído en desuso en favor de una expresión en boga entre los más jóvenes. Prácticamente todas sus frases terminan con y demás, incluso cuando no haya nada más que contar: He tenido que bajar al perro y demás, Fui a hacer unas fotocopias y demás… Como si quisieran enfatizar lo atareados que están. “Las muletillas son un clásico del español”, dice Romeu. “Ahora se usa en plan, ¿sabes? y, por lo que se ve, también y demás. Aportan poco, pero son necesarias en la comunicación oral. Las que insinúan que hay más de lo que se ha dicho aunque no lo haya son muy útiles para rellenar y hacernos los interesantes. Hay otras frecuentes como y eso o y esas cosas. Por supuesto, en el lenguaje cuidado es mejor evitar todo lo superfluo o poco informativo”.

Venir a ver esto

Recientemente, se ha hecho viral la imagen de un cartel en un baño en el que pone: Dejar limpio el inodoro. Como advierte Romeu, “en indicaciones generales, como carteles que no van dirigidos a nadie en particular, se admite el infinitivo. Es como si pusiera: Hay que dejar limpio el inodoro”. Otra cosa es decir a los compañeros de trabajo Venir a ver esto. “Es incorrecto porque estamos usando un infinitivo cuando es un contexto en el que hay que usar el imperativo”. Para no espantar a nadie, es mejor emplear Venid a ver esto.

No lo caigas

No es tan habitual, pero lo hemos escuchado: le damos un vaso a un niño para que lo lleve al comedor y le decimos: Ten cuidado, no lo caigas. Si lo que nos preocupa es que se caiga el vaso, lo recomendable sería Ten cuidado, no dejes que se caiga. El niño podría caerse él o tirar el vaso, pero en ningún caso caerlo. “Son usos muy bonitos, llamados causativos, de determinados verbos. No se pueden considerar incorrectos, porque los usos causativos han variado a lo largo del tiempo, pero se recomienda evitarlos en el español general, ya que puede haber mucha gente que no los entienda. ¡Pero son preciosos!”, ironiza el experto.

Lo primero, decir que…

Romeu reconoce que es una de las cosas que más le molestan del habla actual. “Es el uso independiente del infinitivo. Lo correcto es incluir un elemento que introduzca ese infinitivo: Me gustaría decir que…, Hay que decir que…, Sería conveniente decir que… Es una forma de mostrar esmero a la hora de usar la lengua”.