Mostrando entradas con la etiqueta Literatura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Literatura. Mostrar todas las entradas

jueves, 7 de noviembre de 2019

Algunas curiosidades ortográficas de la RAE





1. En las reuniones de la comunidad de vecinos, ¿hay cuórum o quórum? La primera opción. ¿Vamos a Catar o a Qatar? La primera también, en contra de lo que rezaba la camiseta del Barça.

2. ¿Tomamos un wiski o un güisqui? Tras el fracaso popular de la segunda opción, la RAE prefiere ya la primera.

3. No hay esprays: hay espráis. No hay que pasarse de anglófilo.

4. ¿Contraatacar al portaaviones o contratacar al portaviones? Valen las dos. Contraataque o contrataque usted.

5. Mejor que uno sea posmorderno que postmoderno. Pero cuidado cuando después del prefijo post- va una ese, que entonces ha de volver la te: postsoviético. Quedaría muy mal ser posoviético.

6. Cómo le gusta a la RAE quitar trabajo a los profes. Ya no tienen que desesperarse explicando las diferencias entre adonde y a donde, ni enseñar que a dónde no existe y debe escribirse adónde. Ahora, vale todo. A donde fueres y adonde estuvieres y a dónde vas y adónde irás. Olé.

7. Grite aaaaaah. Grite golllllll de Iniesta. Pero si usted en su desamparo llama a voces a mamá por escrito, no olvide todas las tildes: mamááááá.

8. ¿Se dirige a su hija o a su novia llamándola «Querida Jénnifer» en un correo? Pues muy mal. Jénnifer es un híbrido: inglés en la forma, pero español a causa de la acentuación. Adiós a Jénnifer, toca decidirse. O bien Yénifer (españolizando) o bien Jennifer (inglesizando). No mezcle.

9. Se escribe coma después de etc. cuando haga falta, aunque sea el sujeto de la oración: «Los melones, naranjas, etc., están en la despensa». Y también hay coma tras los signos de cierre de exclamación e interrogación si se precisa: ¿Qué haces?, ¡para!

10. Pregunta: «lo hizo todo solo y me parece fenomenal» o «lo hizo todo solo, y me parece fenomenal?». Ponga coma, elija la segunda.

11. Hay que llamar al pan, pan, y al vino, vino. Pero que no se le calienten a usted los dedos y venga de poner comas a troche y moche como si no hubiera un mañana. Porque si le gusta el café fuerte y vigoroso, debe repetir sin comas: me gusta el café café.

12. Los puntos suspensivos son tres y solamente tres, siempre. ¿Siempre? Cuidado. Después de una abreviatura, son cuatro: si pudieras venir a la 4 p. m....

13. ¿Cómo hago cuando, a la vez, quiero preguntar y exclamar? ¿Cómo lo indico por escrito? Antes, la RAE daba de paso abrir con un signo y cerrar con otro: ¡Qué me estás contando? o ¿Qué me estás contando! Pero los tiempos cambian, vivimos en la abundancia y ahora la Docta Casa mudó el gusto: «¿¡Qué me estás contando!?» Será por signos...

14. Si a usted le toca escribir circulares, convocatorias, etc. preste atención. ¿Pondría examen/es o pondría exámen/es cuando hablase de un examen o de varios exámenes y quisiese abreviar? Ponga la primera forma, que se enfadan si no los académicos.

15. ¿No sabes na?, ¿no sabes ná?, ¿no sabes ná'? o ¿no sabes na'? La primera. ¿Vale pa to?, ¿vale pa tó?, ¿vale pa tó'? o ¿vale pa to'? Lo han adivinado. La primera también. Y en cursiva.

16. Y es que hay que hilar muy fino. Aquella mujer está haciendo ejercicio pre- y posnatal, nada de ejercicio pre y posnatal. El guion (sin tilde ya, ay) es importante.

17. Y aquí va la guinda del pastel ortográfico: ¿Amsterdam o Ámsterdam? La segunda, porque dice la RAE que ya está consolidado el uso de la tilde en esa palabra esdrújula (como en todas las esdrújulas). Entonces, ¿Wáshington? Pues no: Washington. Y el que lo entienda que lo compre.

Ahora diez cuestiones gramaticales


1. Nada de desdoblamiento de género. Nada de «los profesores y las profesoras de este centro», como no sea por cortesía. Menos aún, *l@s niñ@s, *les niñes o *lxs niñxs. Sí se debe desdoblar cuando exista alguna duda: «Había desheredado a sus hijos y a sus hijas». Si no, masculino siempre, que es el género por defecto que usa la lengua. La RAE ha hablado.

2. ¿Son correctas «la pilota», «la bikini» o «la pijama». Pues sí. Igual que llamar «la histrionisa» a una actriz teatral; o «la Vogue», para nombrar la revista.

3. ¿Tiene usted pósters en su habitación? No. Tendrá «pósteres», que «pósters» no es correcto. Valen «guardias civiles» o «guardiaciviles»; pero no escriba jamás «guardiasciviles», con esos dos plurales. Las notas musicales son: «dos», «res», «mis»... Y sigue siendo «tiito», no «tiíto». No lleva tilde por ser palabra llana terminada en vocal.

4. ¿Se debe decir «adecua» o «adecúa»?. La RAE admite ambos como correctos. Pero hay que crear nuevos mareos a profes y alumnos. Así, valen «yo historío la Edad Media» y «yo historio la Edad Media».

5. Es «dígannos» y «hágannoslo» y «mantennos», aunque nos llamen la atención las dos enes ahí, bien puestas. Sin embargo, nada de «digámosselo», sino «digámoselo», con una ese de menos. Y por fin se aclara el imperativo de «ir»: no es «irsus» ni «irse» como pide el folclorismo patrio. Será «idos» como forma culta, e «iros» como popular.

6. No es «la permitieron ir sola a la fiesta», es «le permitieron». Vale el verbo en singular para «la educación y la cultura constituye la base de una nación» (me suena a rayos) y demás fórmulas que consideren un sujeto múltiple como unidad. Por si acaso y para mayor confusión, también se admite el verbo en plural, «constituyen».

7. En ciertas zonas de hablantes del español no se usa «vosotros» sino «ustedes». Pero ni se diga ni se escriba «ustedes sabéis», porque es «ustedes saben». Y pregunto: «¿Yo soy el que lo hice?» o «¿Yo soy el que lo hizo?». Y respondo: cualquiera de las dos.

8. Es «decimoprimera vez», cuando se escribe todo junto, que se admite. Pero debe ser «décima primera vez», con el femenino, si preferimos dos palabras para el ordinal. Y un lío más: se critica el uso tan frecuente de «detrás mío». Sin embargo, hasta tres posibilidades valen en expresiones parecidas: «al lado mío» o «a mi lado» o «al lado de mí». Olé.

9. Parece increíble, pero la RAE defiende que algo pueda «estar completamente lleno» o «casi completo», cuando la razón dice que o está lleno o completo o no lo está. Y fíjense qué barullo: ya tiene carta de identidad ese galicismo de «los temas a tratar»; pero si le pongo verbo delante, volvería el «que»: «tenemos temas que tratar».

10. ¿Dice usted, lector, que es miembro del AMPA de la escuela? Pues no, no lo es. En todo caso, lo sería «de la AMPA», en femenino. Y pongan cuidado: hay que escribir y decir: «te envío carta e 'email'», con la conjunción «e». Porque «email» se pronuncia /iméil/ y sonaría mal decir «/i iméil/». ¿Qué opinan ustedes de lo que opina la RAE?

lunes, 6 de mayo de 2019

Promoción emisora radio


Se trata de una promoción que ofrecemos a todos los escritores para hablar de su obra en una emisora de radio online y que se convierte en un medio más para poder difundir su trabajo.
Realizamos una entrevista personal de media hora de duración con preguntas sobre la obra publicada, teatralización de un texto que elija el autor, preparado con efectos sonoros para atraer a los oyentes y poder adquirir el libro, y nombramos en varias ocasiones a la editorial que lo publicó.
Las entrevistas las podemos realizar en nuestros estudios ubicados en Sevilla, o bien a través del teléfono si no pueden desplazarse a nuestra ciudad.
Una oportunidad de salir en la radio y poder escuchar en iVoox y descargar de forma gratuita el programa para siempre.
Lo emitimos en directo en una emisora online a las 12.00 del mediodía y en redifusión hasta en tres ocasiones más.
Le damos el programa al autor para que lo pueda difundir en las redes sociales y finalmente lo subimos a la plataforma iVoox para que se pueda escuchar siempre a la hora que se desee y descargarlo las veces que se quiera de forma gratuita.
En definitiva, una promoción que funciona como un escaparate en todo el mundo y que nos visitan en la radio 119 países con unas cinco mil visitas mensuales.
A continuación, os paso algunos enlaces para que podáis escuchar algunas de las entrevistas que ya hemos realizado:


EN BUSCA DEL SOL (OLGA JARQUE)

EL VAGABUNDO (MARIANA MORENO)

ENTROPÍA (JESÚS TALÓN)

GALDÍN, EL RESURGIR DEL MAL (VÍCTOR VERA Y DANIEL CORDERO)


Si quieres más información, solo tienes que ponerte en contacto con nosotros y te informamos:

editorialcmsevilla@gmail.com

viernes, 5 de abril de 2019

Normas para corregir tu obra


Nadie se libra de cometer errores al escribir, por muy acostumbrados que estemos a hacerlo.

El mayor enemigo a la hora de corregir es uno mismo. El texto está en tu cabeza, y es frecuente no prestar atención al leer para corregir. Más que leer, ‘recitas’ mentalmente las palabras y das por hecho que se han escrito tal y como están en tu cabeza sin reparar en que algo puede fallar por el camino.
Así que el primero de los consejos para corregir un texto antes de publicarlo es obvio: presta atención. Pero hay más:

1. Pon toda tu atención en ello. Eso quiere decir que te olvides de las notificaciones del teléfono, que ignores los correos entrantes y cierres todas las pestañas de más en el ordenador. No es buena idea dejar el trabajo de corrección para el final del día, ni para momentos en los que estás cansado o agobiado.

2. Date tiempo para descansar y olvidarte del texto. El hecho de estar tan familiarizado con un texto es un impedimento al corregir. Lo conoces demasiado y tiendes a pensar que está todo bien.
Un truco sencillo es tomarse un descanso, cambiar de actividad y ponerse a corregir unas horas o incluso un día más tarde. Si desconectas del texto es más fácil verlo con nuevos ojos y detectar los errores.

3. Corrige sobre el papel. Esto es lo ideal, pero sería la ruina en tinta de impresora. Dejo a tu criterio cuándo imprimir y cuándo no. En este último caso, puedes intentar reproducir la sensación de leer en papel usando el modo de pantalla completa de tu editor de texto o de WordPress. Otro truco es cambiar el aspecto del texto en la pantalla, alterando el tipo de letra o cambiando el fondo.

4. Escribe bien sobre la marcha. Este no es un consejo para corregir mejor, sino para evitar hacerlo más de la cuenta. Algunas personas tienen a escribir mal sin detenerse a resolver dudas por miedo a ir más lento o perder la inspiración.
Nosotros somos partidarios del sistema contrario: intentar escribir perfecto, para luego evitar disgustos si en el momento de corregir no puedo encontrar todos los errores. Además, cuando has consultado la misma duda tres veces, esta se queda grabada. Es una forma seguir aprendiendo.

5. Corrige de más a menos. Antes de buscar errores de acentuación o puntuación, revisa la estructura global del texto y comprueba que sigue el orden más lógico. Después examina la estructura y puntuación de cada párrafo y, por último, corrige los errores que encuentres en las palabras.

6. Sustituye palabras repetidas. Usa la opción de ‘Buscar’ de tu procesador de textos para localizar todas las veces que has escrito una palabra, y cámbiala por otra cuando suene repetitivo.

7. Usa el corrector ortográfico con moderación. El corrector es fantástico, pero no deja de ser una máquina. No te fíes demasiado de ella.

8. Busca a los ‘sospechosos habituales’. A continuación voy a darte una lista de errores comunes para que no se te pasen por alto al corregir. Puedes personalizar esta lista: todos nos equivocamos de distinta forma.

  • Revisa que todos los nombres propios están bien escritos, y que las fechas y datos son correctos.
  • Corta frases y párrafos demasiado largos. Olvídate de palabras técnicas y complicadas, a no ser que el texto se enfoque a una audiencia con conocimientos específicos.
  • Busca cambios de persona injustificados: por ejemplo, empiezas escribiendo en primera persona del singular (yo), continuas en tercera del singular (él o ella) y luego vuelves a la primera del plural (nosotros). No todos los cambios de persona son incorrectos, pero pueden resultar confusos a veces.
  • Reduce el número de adverbios acabados en -mente. No hay nada malo en recurrir uno de estos adverbios de vez en cuando. Pero, usados regularmente, los adverbios acabados en -mente perjudican la lectura enormemente porque esta se desarrolla lentamente. Es una exageración, pero seguro que entiendes lo que quiero decir
  • Sustituye extranjerismos por palabras del español.
  • No pongas mayúscula donde no las hay. Los nombres de los meses y los días de la semana no van en mayúscula.
  • Evita palabras demasiado vagas, como “tema”, “cosa” o “bueno”. Si andas escaso de ideas, busca en un diccionario de sinónimos una palabra más precisa.
  • No pongas coma entre el sujeto y el verbo de una frase. Por ejemplo: “La chica de la camiseta roja, se ha olvidado el teléfono en la mesa”.
Espero que te hayan servido nuestros consejos para la corrección de vuestra obra antes de presentarla a una editorial.
Si deseas una corrección profesional, no dudes en contactar con nosotros.

editorialcmsevilla@gmail.com

viernes, 29 de marzo de 2019

LEER MUCHO NO ENLOQUECIÓ A DON QUIJOTE




A aquel hidalgo castellano de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor le ocurrió lo nunca visto.
«Se enfrascó tanto en su lectura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio, y así, del poco dormir y del mucho leer, se le secó el cerebro, de manera que vino a perder el juicio».

 Así es como describe Miguel de Cervantes la manera en que Alonso Quijano se volvió loco. Ese párrafo ha dejado en el imaginario popular la idea de que al castellano lo enloqueció la cantidad de libros de caballería que devoraba.

Pero el psiquiatra Tiburcio Angosto Saura ha encontrado un matiz. No fue tanto la cantidad de libros que leía Don Quijote de la Mancha; fue, más bien, su interés por encontrar sentido a aquello que leía.

Angosto recuerda que el hidalgo era aficionado a la prosa compleja y con requiebros. «Con estas y semejantes razones perdía el pobre caballero el juicio, y desvelábase por entenderlas, y desentrañarles el sentido, que no se lo sacara ni las entendiera el mismo Aristóteles, si resucitara para solo ello».


No alucina cuando ve gigantes donde hay molinos, porque alucinar es ver lo que no existe y él lo confunde. Más bien, Alonso Quijano, delira. Sufre delirio de grandeza cuando nombra a Sancho gobernador de la ínsula Barataria. Padece un delirio erotomaníaco cuando cree que Dulcinea del Toboso se muere por su esquelética figura.

Tiburcio Angosto fue jefe de servicio de psiquiatría del Chuvi. Ahora está jubilado del Sergas, pero sigue ejerciendo. Si Alonso Quijano entrase mañana en su consulta del Hospital Nuestra Señora de Fátima, del grupo Vithas, le diagnosticaría una actitud psicótica reactiva. Él, que fue jefe de servicio del Hospital Psiquiátrico Rebullón, no ingresaría al caballero andante en un manicomio. Angosto lo mandaría a un hospital general, a la unidad de psiquiatría de agudos. Es decir, una estancia corta en el hospital y para casa.
Una actitud psicótica reactiva significa que un paciente pierde la noción de la realidad -eso es la psicosis- como reacción a un conflicto -por eso es reactiva-. Ni el valioso bálsamo de Fierabrás ni ningún ungüento del siglo XVI lo habrían sanado. Tiburcio Angosto propone una terapia combinada para sanar al desfacedor de entuertos. Por un lado, medicación con neurolépticos a dosis bajas, que son pastillas tranquilizantes para contener el cuadro psicótico. Por otro lado, psicoterapia, o sea, hablar y hablar con el paciente, «para que haga lo que se llama el insight, es decir, que descubra y comprenda qué es lo que le provoca su comportamiento», expone el psiquiatra. Al ser consciente, se puede curar. «En nuestras experiencia clínica, hemos encontrado pacientes a los que les ocurre».

De hecho, algo de insight hay en la obra cumbre de las letras hispanas. En su lecho de muerte, Cervantes dibuja al caballero postrado en su lecho de muerte. Allí, confiesa: «Dadme albricias, buenos señores, de que ya yo no soy Don Quijote de la Mancha, sino Alonso Quijano (...). Ya me son odiosas todas las historias profanas de la andante caballería, ya conozco mi necedad y el peligro en que me pusieron haberlas leído, ya, por misericordia de Dios, escarmentando en cabeza propia, las abomino».

Y muere sano. Por eso, Tiburcio Angosto postula que Cervantes no quería detallar un cuadro clínico de una enfermedad. «Más bien hace un compendio de la psicopatología de la época». En otras palabras, tiene muchos pequeños síntomas. «Si hubiese sido un enfermo severo seguiría comportándose igual», establece el psiquiatra. Por todo, cree que es «un maravilloso personaje, con connotaciones de locura, pero que en el fondo tiene razón».

En resumen, no por mucho leer puedes enloquecer, como decía Cervantes, así que os animo que sigáis leyendo compulsivamente que no os pasará como al personaje Don Quijote de la Mancha.                                 


                                                                             

jueves, 29 de noviembre de 2018

Importancia de la corrección





¿Escribiste una obra que parece tener sentido y quieres compartirla?
Nos alegramos. Has hecho el trabajo más difícil, eres ESCRITOR.
Creemos que escribir es tener una idea, madurarla y desarrollarla. Si en este momento sigues pensando en publicar, te va a llevar unos meses si quieres hacerlo bien.
Afirmamos, como profesionales del mundo editorial, que es totalmente necesaria una valoración y corrección como parte del proceso, y te explicamos por qué.

Nuestro consejo es que des tu obra a un pequeño número de personas para que la lean por gusto y puedan hacer críticas que sepas encajar de forma constructiva. Es decir, a todos nos gusta recibir halagos, pero si no nos dicen las cosas a mejorar, este punto sirve de muy poco o nada. Para ello debemos ser conscientes que todos tenemos algún punto a mejorar. No olvidemos que nuestro objetivo es que nuestro escrito guste al público.

En este paso, y con las mejoras realizadas, es el momento de enviar tu obra a un equipo de profesionales que la puedan VALORAR.
 
Te encuentras en el momento donde debes escoger siempre hacer una corrección de tu obra. No, no queremos decir que tengas faltas de ortografía, pero si no eres filólogo, este es un buen momento para dejar tu manuscrito en manos de uno. Este trabajo podría ser realizado por otras personas, ahorrarían trabajo al corrector profesional, pero nunca lo sustituirán. Esta persona dejará tu obra acabada para que cualquier librería pueda aceptar tu libro, de modo que no lo rechacen por no verlo terminado de forma profesional.


Corrección ortotipográfica


La corrección ortotipográfica es absolutamente necesaria e imprescindible. Por definición, si eres escritor, deberías tener cero faltas de ortografía, pero a todos se nos puede escapar alguna. Por ello es imprescindible este tipo de corrección.
Mejoras que persigue la corrección ortotipográfica:
o   Fijar la ortografía a las normas que establece la Real Academia española. Tildes, abreviaturas, símbolos, guiones de diálogos, etc.
o   Detectar y corregir los errores ortográficos que pueda tener el manuscrito.
o   Unificar criterios o “estandarizar” el texto en aquellas cuestiones que escapan a la normativa vigente, como el mal uso de cursivas -itálicas-, el entrecomillados o negritas.


Si quieres más información puedes contactar con nosotros y te daremos el mejor precio de corrección.

editorialcmsevilla@gmail.com


jueves, 20 de septiembre de 2018

Curiosidades de la ortografía





  1. Una oración en la que todas sus palabras llevan tilde (y tiene mérito, porque está formada por nueve palabras): «Tomás García pidió públicamente perdón, después muchísimo más íntimamente».
  2. La palabra oía tiene tres sílabas en tres letras.
  3. En aristocráticos, cada letra aparece dos veces.
  4. El término arte es masculino en singular y femenino en plural.
  5. En la palabra barrabrava, una letra aparece una sola vez, otra aparece dos veces, otra tres veces y la cuarta cuatro veces.
  6. En el término centrifugados, todas las letras son diferentes y ninguna se repite.
  7. Corrección tiene dos letras dobles.
  8. Las palabras ecuatorianos y aeronáuticos poseen las mismas letras, pero en diferente orden. Son anagramas, ¿se te ocurren más?
  9. El término estuve contiene cuatro letras consecutivas por orden alfabético: s, t, u y v.
  10. La palabra pedigüeñería tiene los cuatro tildes que un término puede tener en nuestro idioma: la virgulilla de la ñ, la diéresis sobre la ü, la tilde del acento y el punto sobre la i.
  11. El vocablo reconocer es un palíndromo, esto es, se lee lo mismo de izquierda a derecha que de derecha a izquierda. Hay muchos más, dinos cuáles son tus favoritos.
  12. La palabra euforia tiene las cinco vocales y solo dos consonantes.
  13. El vocablo cinco tiene, a su vez, cinco letras.
  14. Con 23 letras, parece que la palabra electroencefalografista es la más extensa de las recogidas por la Real Academia Española de la Lengua.
  15. Menstrual, transflor o construir son vocablos de nueve letras y tan solo dos sílabas.
  16. Mil es el único número que no tiene ni o ni e.

martes, 2 de enero de 2018

Enseñanzas de "El club de los poetas muertos"


Han pasado ya 28 años de la realización de esta película "El Club de los poetas muertos", y aún se sigue aprendiendo bastante con las enseñanzas del profesor Keating, interpretado magistralmente por Robin Williams.
He tenido ocasión de visionarla de nuevo en estas navidades, y volver a revivir la magia que desprende esta cinta, que parece no transcurrir los años por ella.

Tradición, honor, disciplina, excelencia. Esos eran los valores de la academia Welton, una escuela de "niños bien" a la que, en la película 'El club de los poetas muertos', llegaba un nuevo profesor, John Keating (interpretado por Robin Williams), que revolucionaría la concepción de la vida de sus alumnos a través de la poesía. El filme se estrenó en 1989, descubriendo el potencial dramático de Williams y ofreciendo una lección de vida a toda una generación. Aquí la desgranamos en diez frases.

Carpe diem, aprovecha el momento

"El día de hoy no se volverá a repetir. Vive intensamente cada instante, no alocadamente, sino mimando cada situación, escuchando a cada compañero, intentando realizar cada sueño positivo, buscando el éxito del otro y examinándote de la asignatura fundamental: el amor. Para que un día no lamentes haber malgastado egoístamente tu capacidad de amar y dar vida". 

Nadie tiene la verdad absoluta

"La verdad es como una manta que siempre te deja los pies fríos. La estiras, la extiendes pero nunca es suficiente. La sacudes, le das patadas, pero no llega a cubrirte. Y desde que llegamos llorando hasta que nos vamos muriendo, solo nos cubre la cara, mientras gemimos, lloramos y gritamos".

La libertad está en los sueños

"Solo al soñar tenemos libertad, siempre fue así; y siempre así será".

La felicidad está en los corazones puros

"Muéstrame un corazón que esté libre de necios sueños, y te enseñaré a un hombre feliz".

Nuestra identidad es nuestro mayor bien

"Todos necesitamos ser aceptados, pero tenéis que entender que vuestras convicciones son vuestras. Aunque a los otros les parezcan raras o impopulares, aunque el rebaño diga 'eso no está bien' (como si estuvieran balando), deben encontrar su propio paso, su propia manera de caminar, en cualquier dirección, como quieran, sea ridícula, orgullosa, como sea".

Aprovecha el instante

"Toma las rosas mientras puedas; veloz el tiempo vuela, la misma flor que hoy admiras mañana estará muerta".

La poesía es una necesidad humana

"Les contaré un secreto: no leemos y escribimos poesía porque es bonita. Leemos y escribimos poesía porque pertenecemos a la raza humana; y la raza humana está llena de pasión. La medicina, el derecho, el comercio, la ingeniería... son carreras nobles y necesarias para dignificar la vida humana. Pero la poesía, la belleza, el romanticismo, el amor son cosas que nos mantienen vivos".

Sé el dueño de tu vida

"Oh, vivo para ser amo de la vida, no un esclavo".

Elige el camino correcto

"Robert Frost dijo: dos caminos se abrieron ante mí, pero tomé el menos transitado y eso marcó la diferencia".

Nunca te resignes, sé cómo eres

"Chicos, debéis esforzaros por encontrar vuestra propia voz. Porque cuanto más tiempo esperéis para comenzar, menos probabilidades tendréis de encontrarla. Thoreau dijo que 'la mayoría de los hombres llevan una vida de silenciosa desesperación'. No os resignéis. ¡Fugaos! Salid. Este es el momento".
En definitiva: CARPE DIEM (Vive el momento).

sábado, 7 de octubre de 2017

Normas a seguir al escribir diálogos en las novelas

Si el personaje no sigue hablando tras el comentario del narrador

En tal caso, abriremos el comentario con la raya y lo cerraremos con un punto, sin raya de cierre. Veamos los diferentes casos que nos podemos encontrar.

Con verbo dicendi.

Dependerá del elemento que preceda a la raya:
Si es un signo de interrogación, exclamación o puntos suspensivos
Estos signos se escribirán antes de la raya y separados de ella por un espacio.
Manuel, ¿dónde te habías metido? preguntó Ana.
En el resto de casos
No habrá signo entre el último elemento de la intervención del personaje y la raya, aunque sí espacio. 
Su salud es lo único que me importa aseguró su marido. Es decir, que sería incorrecto poner un punto tras importa.

Sin verbo dicendi

A la raya siempre la precederá un signo, sea punto, signo de interrogación o exclamación o bien puntos suspensivos. En este caso, la primera palabra del comentario irá en mayúscula.
    • Tengo miedo a fracasar. Tomó un trago y se levantó—. ¿Qué será de mí? —Un suspiro conmovió a los presentes.

Si el personaje continúa hablando tras el comentario del narrador

Cerraremos el comentario con una raya que irá pegada al elemento que la precede. Igual que antes, veamos las diferentes situaciones que pueden darse:

Con verbo dicendi

Dependerá del elemento que preceda a la raya:
Si se introduce el comentario en medio de una frase del personaje.
El comentario se enmarca entre rayas. La de apertura, separada del elemento que la precede; la de cierre, del posterior.
La vida dijo su madre es como una caja de bombones…
Si debe haber punto, coma, punto y coma o dos puntos tras la frase interrumpida.
El signo irá después de la raya de cierre y pegado a ella. La palabra que lo siga irá en mayúscula si el signo es un punto y en minúscula en el resto de casos.
No sé qué decirte respondió Marcos. Lo veo difícil.
Es muy posible aseguró; sin embargo, espero que no ocurra.
No me parece bien protestó mi hermana, pero lo haré.
Te lo digo en serio dijo con el rostro desencajado: estás en peligro.
Con respecto a los dos puntos, también hay que ponerlos cuando el narrador interrumpe la frase del personaje y luego introduce su continuación. En este caso, la palabra que los siga irá en mayúscula:
¡Vete! gritó antes de añadir: Te lo pido por favor.

Sin verbo dicendi

Casos:
Si se introduce el comentario en medio de una frase del personaje.
Igual que en el caso de los verbos dicendi. El comentario se enmarca entre rayas y separado del enunciado del personaje. ¡Ah! La primera palabra iría en minúscula, tanto la del propio comentario como, por supuesto, la que continúa la frase del personaje, siempre y cuando no esté precedida por ningún signo de puntuación o este sea una coma, punto y coma o dos puntos.
¿Qué vamos a hacer sus ojos se humedecieron sin su apoyo?
No te lo vas a creer buscó algo en su bolsillo, pero lo tengo.
Si el comentario se introduce tras una frase completa del personaje.
En este caso, esa frase se cerrará con un punto, signo de cierre de interrogación o exclamación o puntos suspensivos; la primera palabra del comentario irá en mayúsculas y pondremos punto tras la raya de cierre:
Come tranquila. Miró el reloj. Tenemos tiempo de sobra.
¡Adiós, cariño! Slevantó para abrazarla. Ve con cuidado.
Ojo… Sacó una navaja de su bolsillo. No estoy para bromas.
Como en el caso de los dicendi, si el narrador introduce la siguiente frase del personaje, pondremos dos puntos tras la raya de cierre y la siguiente palabra irá en mayúscula:
—¡Cuidado! —Mamá corrió hacia mí y dijo—: Tú eres tonto, chaval.

¿Y si la intervención del personaje dura varios párrafos?

En este caso, la raya solo aparecería al inicio del primer párrafo. Para indicar el comienzo de los siguientes, utilizaríamos las comillas de seguir (»), que hay que buscar en Word como la raya: InsertarSímbolo-Más símbolos. Buscar en la pestaña que nos aparece por defecto en el cuadro Símbolo.
            Recuerdo que el sol estaba a punto de ponerse. Sin embargo, yo cada vez tenía más y más calor…
            »Creo que fue entonces cuando me caí. Estaba borracho como una cuba. Cuando me desperté…
            »…

Extraído del blog del escritor Teo Palacios