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miércoles, 29 de noviembre de 2017

Rectificación de sexo débil en la RAE


La Real Academia ha anunciado hoy, viernes, que revisará en el Diccionario la definición de "sexo débil" como "conjunto de las mujeres". Un portavoz de la RAE ha confirmado a distintos medios de la prensa española, por teléfono, que la modificación se hará en la versión online del Diccionario de la Lengua Española (DLE), prevista para diciembre. Esta información de la RAE coincide con una iniciativa lanzada por una joven de dieciocho  años en la plataforma de Internet Change.org (que ha reunido 73.000 firmas en los últimos días), en la que se criticaba a la institución por permitir "estos machismos".
Sin embargo, desde la RAE se señala que la modificación de "sexo débil" se aprobó en 2015, pero que este tipo de cambios no se hacen públicos, sino que se acumulan hasta que se realiza la revisión del Diccionario, y entonces se anuncian. La actual versión online del Diccionario, la 23ª de 2015, corresponde a la impresa de 2014. Las mismas fuentes de la Real Academia confirman que en ningún caso se plantea "eliminar" la acepción, porque su uso "está documentado" en el uso cotidiano y en publicaciones y libros. "LA RAE no entra en si esa expresión es o no conveniente".    
La actualización del DLE de final de año consistirá en agregar a la entrada de "sexo débil" una "marca de uso" que precisará que se trata de una expresión "con una intención despectiva o discriminatoria". Esta modificación irá en paralelo a la de "sexo fuerte", con su actual acepción "conjunto de los hombres", en la que se incluirá otra marca de uso, con el aviso de que quien dice esas dos palabras, las usa "en sentido irónico".


La campaña en Change (plataforma con 140 millones de usuarios en el mundo, nueve millones en España, según su web) la puso en marcha la joven Sara Flores Romero, el pasado 21 de febrero, con el lema #yonosoyelsexodébil. Flores, nacida en Huelva, ha explicado que comenzó con su propuesta tras ver cómo en la red social Instagram una amiga subía una captura de pantalla de la polémica definición en el Diccionario. "Estaba indignada". Ahora, visto el revuelo, señala: "No pensé que se llegaría a esto". Flores ha contado también que tanto su familia como sus amigos le han manifestado que se sienten "orgullosos" de ella y de que tenga "las ideas tan claras".


martes, 24 de enero de 2017

¿Cuál es la función de un corrector?



El corrector no es una persona malvada que está entre nosotros con la única función de martirizar a nuestros personajes, jugar con las palabras o hacerse con nuestros textos.
Su función es revisar un texto para «limpiarlo», eliminando defectos de redacción, errores gramaticales, impropiedades léxicas, porque su objetivo es «vestir» nuestros textos con sus mejores galas y lograr que el lector pueda comprender lo que como autores hemos querido decir a través de las palabras.
Para ello tiene que tener un buen dominio de la gramática normativa, del léxico y vocabulario, de la redacción (coherencia y cohesión del texto).
No es nuestro enemigo, sino nuestro cómplice.
Su finalidad es que nuestros libros lleguen exentos de erratas, discordancias, faltas de ortografía…, a las manos del editor, agencia literaria, concursos literarios, o al público.
Cuando se realiza la corrección de un texto, el objetivo final debería ser que el autor conozca sus puntos débiles y aprenda cómo corregirlos y así, en escritos posteriores, irá mejorando y puliendo su estilo, que es propio de cada escritor, y le diferencia de los demás.

A continuación vamos a ver algunas tareas básicas del buen corrector:
  • El corrector NO modifica la obra. Una de las creencias es que el corrector modifica, cambia o reescribe a su gusto la historia original creada por el autor. Esto no es así. El corrector tan solo atiende a la estructura de la obra, a su presentación; al qué se dice y al cómo se expresa.
  • Solo trabaja el estilo y los aspectos ortotipográficos: una de las tareas que completan el punto anterior es poner atención en la ortografía, la construcción sintáctica de las oraciones, las faltas de concordancia, los errores estilísticos, gramaticales y léxicos, los recursos lingüísticos y, por supuesto, valorar la calidad literaria de la obra.
  • Diferentes tipos de corrección. El apartado anterior nos lleva a reconocer, asimismo, distintos tipos de corrector en función de lo que prime en su trabajo. Hay, pues, correctores tipográficos y ortotipográficos. Todo depende de lo que se quiera someter a revisión. La corrección tipográfica (u ortotipográfica) se ocupa de la ortografía, la puntuación y la tipografía (cursivas, versalitas, negritas, espacios…). Unifica los epígrafes, las notas a pie de página, los márgenes y el sangrado…
  • Aconsejar. No solo basta con una valoración general de los aspectos que se han de corregir, sino que el corrector ha de aconsejar, orientar, ofrecer toda la documentación o información que esté a su alcance para que los autores mejoren sus textos (diccionarios, libros de lectura, artículos, etc.).
  • Prevalecerá siempre la opinión del autor. El corrector no impone su estilo personal; no hará modificaciones del texto, tan solo aportará ideas para mejorar léxica o sintácticamente el mismo e indicará los errores que van en contra de la norma lingüística. En caso contrario, si viera la necesidad de modificar alguna parte del texto, deberá consultar siempre con el autor.