miércoles, 10 de abril de 2019

¿Junto o separado?


En esta entrada, vamos a intentar aclarar las confusiones más habituales sobre palabras que se escriben juntas o separadas, pero, por similitud con otras, o porque los correctores no las marcan como erróneas, se ven con demasiada frecuencia mal escritas.
 

  • "Sobre todo". El sobretodo es una prenda de vestir, por eso no lo marcan como erróneo los correctores cuando se pone junto y no nos referimos a ese significado. Lo correcto es:
"Me levanto con mucho sueño, sobre todo los lunes".
"No sabía que el sobretodo es una prenda de vestir".
  •  "Aparte". Para evitar confusiones, y porque la intención de este blog es proporcionar soluciones sencillas, bastaría con preguntarnos si tiene que ver con "apartar" o "apartado", y no con una porción de un todo (una parte). En general, se escribirá junto cuando se pueda sustituir por "además" o por "a un lado":
"Aparte (además) de ti, no conozco a otro taxista".
"Si no te gustan los guisantes, déjalos aparte (a un lado)".
Del mismo modo, si se puede incluir "una" entre "a" y "parte", se escribirá separado:
"La medida decepcionó a (una) parte de sus votantes".
"A (una) parte de la ortografía se le pueden aplicar reglas sencillas de recordar".
  •  "Entretanto". Cuando se usa como adverbio de tiempo (su uso más frecuente), se puede utilizar tanto junto como separado (aunque, personalmente, prefiero junto). Se puede sustituir por "mientras tanto".
"Ella lo esperaba, entretanto, él seguía intentando arrancar el coche".
"Ella lo esperaba, entre tanto, él seguía intentando arrancar el coche" .
En el caso de nombre masculino, como periodo de tiempo que transcurre entre dos hechos (uso muy poco frecuente), va junto:
"Estuvo esperándola, y en el entretanto, pudo mandar el mensaje".
Por último, existe la posibilidad de que "entre" y "tanto" sean palabras independientes. Se trata de cuando "tanto" se refiere a una magnitud, intensidad, comparación, etc. En ese caso, además de que admite género femenino y plural, se puede sustituir por "esa cantidad de" o similar:
"Entre tanto/s (esa cantidad de) participante/s (tanta gente), Juan pasaba desapercibido".
  • "En medio". Directamente, la palabra junta no existe, debiendo escribirse separado:
 "Siempre elegía el de en medio".
  • "Entremedias". A diferencia de la anterior, puede usarse junto o separado (mejor junto, ya que existe como tal):
"Mejor colocar el cenicero entremedias de los dos asientos". 
"Mejor colocar el cenicero entre medias de los dos asientos".
  • "Tal vez". Salvo en excepciones, en regiones de América, no está admitido junto. Ante la duda, pues, mejor separado: 
"Tal vez, deberías de replantearte la decisión".
  • "Sinrazón". Irá junto cuando actúe como sustantivo y, como tal, se podrá sustituir por otro sustantivo:
"No podía permitir tanta sinrazón (locura, irracionalidad, etc.)".
Si va separado, se puede poner "una" entre "sin" y "razón": 
"Se puso a gritar sin (una) razón aparente" .
  • "Sinsabores", "Sinnúmero". Es el mismo caso que la palabra anterior: 
 "Estaba curtido por los sinsabores (escollos, problemas, decepciones) que había tenido en su vida profesional".
"Eran unos platos sin (unos) sabores definidos".
"Tuvo que afrontar un sinnúmero (montón, una barbaridad) de problemas".
"La dirección del destinatario venía sin (el) número". 
  • "A bordo". Se escribe junto solo la primera persona del presente del verbo abordar: "yo abordo". Subirse a un buque es subir "a bordo". 
"El capitán fue el primero que subió a bordo".
"En cuanto venga el presidente lo abordo y le hago las preguntas". 
  • "Asimismo". El adverbio "asimismo" (se puede sustituir por "también") puede escribirse indistintamente junco o separado ("así mismo"), pero no hay que confundirlo con la expresión "a sí mismo" ("a él o ella"). 
"Asimismo / así mismo (también), se puede confiar en la otra ruta".
"No se daba cuenta de que se estaba haciendo daño a sí mismo (a él)".
 
  •  "Dar abasto". Significa no dar de sí lo suficiente, no poder con todo lo que tenemos que hacer. Se escribe junto "abasto" aunque separado, "a basto", no dará error en los correctores, puesto que ambas palabras existen y son correctas, aunque juntas no tengan ese significado.
     
"Desde que me encargaron de otro almacén más, no doy abasto con la contabilidad".

viernes, 5 de abril de 2019

Normas para corregir tu obra


Nadie se libra de cometer errores al escribir, por muy acostumbrados que estemos a hacerlo.

El mayor enemigo a la hora de corregir es uno mismo. El texto está en tu cabeza, y es frecuente no prestar atención al leer para corregir. Más que leer, ‘recitas’ mentalmente las palabras y das por hecho que se han escrito tal y como están en tu cabeza sin reparar en que algo puede fallar por el camino.
Así que el primero de los consejos para corregir un texto antes de publicarlo es obvio: presta atención. Pero hay más:

1. Pon toda tu atención en ello. Eso quiere decir que te olvides de las notificaciones del teléfono, que ignores los correos entrantes y cierres todas las pestañas de más en el ordenador. No es buena idea dejar el trabajo de corrección para el final del día, ni para momentos en los que estás cansado o agobiado.

2. Date tiempo para descansar y olvidarte del texto. El hecho de estar tan familiarizado con un texto es un impedimento al corregir. Lo conoces demasiado y tiendes a pensar que está todo bien.
Un truco sencillo es tomarse un descanso, cambiar de actividad y ponerse a corregir unas horas o incluso un día más tarde. Si desconectas del texto es más fácil verlo con nuevos ojos y detectar los errores.

3. Corrige sobre el papel. Esto es lo ideal, pero sería la ruina en tinta de impresora. Dejo a tu criterio cuándo imprimir y cuándo no. En este último caso, puedes intentar reproducir la sensación de leer en papel usando el modo de pantalla completa de tu editor de texto o de WordPress. Otro truco es cambiar el aspecto del texto en la pantalla, alterando el tipo de letra o cambiando el fondo.

4. Escribe bien sobre la marcha. Este no es un consejo para corregir mejor, sino para evitar hacerlo más de la cuenta. Algunas personas tienen a escribir mal sin detenerse a resolver dudas por miedo a ir más lento o perder la inspiración.
Nosotros somos partidarios del sistema contrario: intentar escribir perfecto, para luego evitar disgustos si en el momento de corregir no puedo encontrar todos los errores. Además, cuando has consultado la misma duda tres veces, esta se queda grabada. Es una forma seguir aprendiendo.

5. Corrige de más a menos. Antes de buscar errores de acentuación o puntuación, revisa la estructura global del texto y comprueba que sigue el orden más lógico. Después examina la estructura y puntuación de cada párrafo y, por último, corrige los errores que encuentres en las palabras.

6. Sustituye palabras repetidas. Usa la opción de ‘Buscar’ de tu procesador de textos para localizar todas las veces que has escrito una palabra, y cámbiala por otra cuando suene repetitivo.

7. Usa el corrector ortográfico con moderación. El corrector es fantástico, pero no deja de ser una máquina. No te fíes demasiado de ella.

8. Busca a los ‘sospechosos habituales’. A continuación voy a darte una lista de errores comunes para que no se te pasen por alto al corregir. Puedes personalizar esta lista: todos nos equivocamos de distinta forma.

  • Revisa que todos los nombres propios están bien escritos, y que las fechas y datos son correctos.
  • Corta frases y párrafos demasiado largos. Olvídate de palabras técnicas y complicadas, a no ser que el texto se enfoque a una audiencia con conocimientos específicos.
  • Busca cambios de persona injustificados: por ejemplo, empiezas escribiendo en primera persona del singular (yo), continuas en tercera del singular (él o ella) y luego vuelves a la primera del plural (nosotros). No todos los cambios de persona son incorrectos, pero pueden resultar confusos a veces.
  • Reduce el número de adverbios acabados en -mente. No hay nada malo en recurrir uno de estos adverbios de vez en cuando. Pero, usados regularmente, los adverbios acabados en -mente perjudican la lectura enormemente porque esta se desarrolla lentamente. Es una exageración, pero seguro que entiendes lo que quiero decir
  • Sustituye extranjerismos por palabras del español.
  • No pongas mayúscula donde no las hay. Los nombres de los meses y los días de la semana no van en mayúscula.
  • Evita palabras demasiado vagas, como “tema”, “cosa” o “bueno”. Si andas escaso de ideas, busca en un diccionario de sinónimos una palabra más precisa.
  • No pongas coma entre el sujeto y el verbo de una frase. Por ejemplo: “La chica de la camiseta roja, se ha olvidado el teléfono en la mesa”.
Espero que te hayan servido nuestros consejos para la corrección de vuestra obra antes de presentarla a una editorial.
Si deseas una corrección profesional, no dudes en contactar con nosotros.

editorialcmsevilla@gmail.com

viernes, 29 de marzo de 2019

LEER MUCHO NO ENLOQUECIÓ A DON QUIJOTE




A aquel hidalgo castellano de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor le ocurrió lo nunca visto.
«Se enfrascó tanto en su lectura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio, y así, del poco dormir y del mucho leer, se le secó el cerebro, de manera que vino a perder el juicio».

 Así es como describe Miguel de Cervantes la manera en que Alonso Quijano se volvió loco. Ese párrafo ha dejado en el imaginario popular la idea de que al castellano lo enloqueció la cantidad de libros de caballería que devoraba.

Pero el psiquiatra Tiburcio Angosto Saura ha encontrado un matiz. No fue tanto la cantidad de libros que leía Don Quijote de la Mancha; fue, más bien, su interés por encontrar sentido a aquello que leía.

Angosto recuerda que el hidalgo era aficionado a la prosa compleja y con requiebros. «Con estas y semejantes razones perdía el pobre caballero el juicio, y desvelábase por entenderlas, y desentrañarles el sentido, que no se lo sacara ni las entendiera el mismo Aristóteles, si resucitara para solo ello».


No alucina cuando ve gigantes donde hay molinos, porque alucinar es ver lo que no existe y él lo confunde. Más bien, Alonso Quijano, delira. Sufre delirio de grandeza cuando nombra a Sancho gobernador de la ínsula Barataria. Padece un delirio erotomaníaco cuando cree que Dulcinea del Toboso se muere por su esquelética figura.

Tiburcio Angosto fue jefe de servicio de psiquiatría del Chuvi. Ahora está jubilado del Sergas, pero sigue ejerciendo. Si Alonso Quijano entrase mañana en su consulta del Hospital Nuestra Señora de Fátima, del grupo Vithas, le diagnosticaría una actitud psicótica reactiva. Él, que fue jefe de servicio del Hospital Psiquiátrico Rebullón, no ingresaría al caballero andante en un manicomio. Angosto lo mandaría a un hospital general, a la unidad de psiquiatría de agudos. Es decir, una estancia corta en el hospital y para casa.
Una actitud psicótica reactiva significa que un paciente pierde la noción de la realidad -eso es la psicosis- como reacción a un conflicto -por eso es reactiva-. Ni el valioso bálsamo de Fierabrás ni ningún ungüento del siglo XVI lo habrían sanado. Tiburcio Angosto propone una terapia combinada para sanar al desfacedor de entuertos. Por un lado, medicación con neurolépticos a dosis bajas, que son pastillas tranquilizantes para contener el cuadro psicótico. Por otro lado, psicoterapia, o sea, hablar y hablar con el paciente, «para que haga lo que se llama el insight, es decir, que descubra y comprenda qué es lo que le provoca su comportamiento», expone el psiquiatra. Al ser consciente, se puede curar. «En nuestras experiencia clínica, hemos encontrado pacientes a los que les ocurre».

De hecho, algo de insight hay en la obra cumbre de las letras hispanas. En su lecho de muerte, Cervantes dibuja al caballero postrado en su lecho de muerte. Allí, confiesa: «Dadme albricias, buenos señores, de que ya yo no soy Don Quijote de la Mancha, sino Alonso Quijano (...). Ya me son odiosas todas las historias profanas de la andante caballería, ya conozco mi necedad y el peligro en que me pusieron haberlas leído, ya, por misericordia de Dios, escarmentando en cabeza propia, las abomino».

Y muere sano. Por eso, Tiburcio Angosto postula que Cervantes no quería detallar un cuadro clínico de una enfermedad. «Más bien hace un compendio de la psicopatología de la época». En otras palabras, tiene muchos pequeños síntomas. «Si hubiese sido un enfermo severo seguiría comportándose igual», establece el psiquiatra. Por todo, cree que es «un maravilloso personaje, con connotaciones de locura, pero que en el fondo tiene razón».

En resumen, no por mucho leer puedes enloquecer, como decía Cervantes, así que os animo que sigáis leyendo compulsivamente que no os pasará como al personaje Don Quijote de la Mancha.                                 


                                                                             

miércoles, 6 de marzo de 2019

Diferencias entre si no y sino


Sino es una conjunción adversativa que se escribe en una sola palabra y se usa, principalmente, para contraponer un concepto a otro: «No estudia, sino que trabaja», mientras que si no introduce una oración condicional: «Si no estudias, no aprobarás».

Resulta muy habitual leer en los medios de comunicación grafías equivocadas como «Sino lo hubiera intervenido el juez, se habrían autorizado las obras» o «El secretario general no fue expulsado, si no que dimitió» cuando lo adecuado hubiera sido escribir: «Si no hubiera intervenido el juez, se habrían autorizado las obras» o  «El secretario general no fue expulsado, sino que dimitió».

Una forma sencilla de saber cuándo debe escribirse si no es cuando se puede intercalar entre si y no algún elemento sin que se pierda el sentido en el texto: «Si (el juez) no hubiera intervenido», «No aprobará si (él) no estudia», «Si (tú) no quieres no iré».

Sino es, también, un sustantivo que significa ‘destino o fuerza desconocida que actúa sobre las personas y determina el desarrollo de los acontecimientos’.



lunes, 4 de marzo de 2019

VERBOS DICENDI


Son los verbos que se usan en sustitución del verbo “decir” en los incisos que el narrador hace en los diálogos para indicar uno o varios de estos tres datos:
.
-Quién emite el mensaje.
-A quién va dirigido.
-La forma en que se emite el mensaje.
.
Según lo que informen de estos tres puntos, en los incisos de nuestros diálogos utilizaremos uno u otro verbo dicendi, por lo que no podemos utilizar siempre el verbo “decir”.
.
Para que los incisos de diálogo no sean tópicos aburridos y no parezca que la narración se para cuando introducimos un diálogo, debemos mencionar qué hacen o sienten los personajes a través del uso variado de los diversos verbos dicendi.
 
Aquí tenéis una lista muy útil de alternativas para el verbo “decir”:
 


AbordarAbroncarAcentuarAcertar a decir
AclararAconsejarAcordarAcreditar
AcusarAdmirar (se)AdmitirAdular
AdvertirAfirmarAgregarAlardear
AlegarAlegrar (se)AlentarAlertar
AludirAmenazarAmenizarAmonestar
AnalizarAnimar (se)AnotarAnunciar
AñadirApostarApoyarApuntar
ApuntarArgüirArgumentarArremeter
ArriesgarAsegurarAsentirAseverar
Asustar (se)AtacarAtestiguarAtribuir
AugurarAventurarAvisarBalbucear
BalbucirBarruntarBerrearBramar
BromearBurlar (se)CalcularCensurar
ChillarChismorrearCitarClamar
ClasificarCoincidirComentarComparar
ComprobarComprometer (se)ComunicarConcertar
ConcluirConcretarCondenarConfesar
ConfiarConfirmarConfundir (se)Congratular (se)
ConjeturarConjurarConsiderarConsolar (se)
ConstatarContabilizarContarContemporizar
ContestarContinuarContraatacarContradecir
ConvenirCorregirCorroborarCortar
CortejarCotillearCriticarCuchichear
Cuestionar (se)Darse cuentaDebatirDecepcionar (se)
DecirDeclarar (se)DecretarDefender (se)
Definir (se)DeletrearDemandarDemostrar
DenunciarDesafiarDesarmar (se)Descartar
DesconfiarDescribirDescubrirDesdeñar
Desesperar (se)DesfogarseDesgañitarseDesistir
DesmentirDestacarDesvelarDetallar
DeterminarDevolverDiagnosticarDiscordar
Disculpar (se)DiscurrirDiscutirDisentir
DispararDistinguirDivertir (se)Ejemplificar
ElogiarEmocionar (se)Enfadar (se)Enfatizar
Enfurecer (se)EngañarEngatusarEnjuiciar
EnmendarEnojar (se)Enorgullecer (se)Entender
EntonarEntusiasmar (se)EnumerarEscandalizar(se)
EsclarecerEscupirEspantar (se)Especificar
EspetarEsquivar (se)EstablecerEstallar
EstimarEstipularEvidenciarExagerar
ExclamarExhortarExigirExplanar
ExplicarExplicitarExplotarExponer
Expresar (se)ExternarExultarFarfullar
FestejarFilosofarFinalizarFingir
FormularFulminarGarantizarGemir
GritarGruñirHablarHacer notar
HalagarHiperbolizarHistoriarIdentificar (se)
IlustrarImaginarImplorarImportunar
ImprovisarIncentivarIncitarIncrepar
IndagarIndicarIndignar (se)Informar
InsinuarInsistir en (que)InsultarInterpretar
InterrogarInterrumpirIntervenirIntuir
InventarIronizarIrritar (se)Jurar
Justificar (se)Lamentar(se)LanzarLimitar (se) a decir
LisonjearLlamarLlamar la atenciónMachacar
Manifestar (se)Maravillar (se)MascullarMatizar
MeditarMencionarMentalizar (se)Mentir
MinimizarMofar (se)Mostrar (se)Murmurar
MusitarNarrarNegarNombrar
NotarNotificarObjetarObservar
OpinarOponer (se)OrdenarParafrasear
PedirPensarPercatar (se)Piropear
PlanearPlaticarPonderarPrecisar
PreconizarPredecirPregonarPreguntar (se)
Preocupar(se)PrevenirPreverProclamar
ProfetizarPrometerPronosticarPronunciar
ProponerPropugnarProseguirProtestar
ProvocarPuntualizarQuejar (se)Querer decir
RatificarRazonarReafirmarRebatir
Rebotar (se)RecalcarRecetarReclamar
RecomendarRecomponer (se)ReconocerRecordar
ReflexionarReforzarRefunfuñarRegañar
RegistrarRegozijar (se)ReiterarRelacionar
RelatarRelativizarRememorarReñir
RepetirReplicarReprenderReprobar
ReprocharResaltarResignar (se)Resistir (se)
ResollarResolverResoplarResponder
Responsabilizar (se)ResumirRetarRetomar
RevelarRezongarRogarRugir
SeguirSentenciarSeñalarSermonear
SimplificarSintetizarSisearSolicitar
SollozarSoltarSostener (que)Subrayar
SugerirSuplicarSuponerSuspirar
SustentarSusurrarTartajearTartamudear
TemerTeorizarTerciarTerminar
TestimoniarTitubearTransmitirUrdir
VacilarVanagloriar (se)VaticinarVociferar

jueves, 21 de febrero de 2019

SONETO AL CORRECTOR DE TEXTOS



EL MÁS EXCELSO Y RÍGIDO ESCRIBIENTE
COMETE A VECES ÍNFIMOS DESLICES
-EN FIN, TAMBIÉN ENORMES, ¡QUÉ NARICES!-;
SI ALGUNO LO NEGARA ES PORQUE MIENTE.
 
POR SUERTE EXISTE UN GREMIO MUY SENSATO
DE TIPOS QUE CON BOLI SON FELICES
MARCANDO FALLOS, YERROS Y MATICES
QUE NO CAPTÓ EL AUTOR EN SU ARREBATO.
 
SON CORRECTORES, GENTE IMPRESCINDIBLE
PARA QUE UN TEXTO TENGA LABIOS SANOS
Y, LIBRE DEL ERROR, SEA LEGIBLE.
 
NO SON PERFECTOS (TODOS SON HUMANOS),
PERO SU OFICIO, TERCO E INVISIBLE,
COLOCA LIBROS LIMPIOS EN TUS MANOS.
 
 
RAMÓN ALEMÁN
 
Extraído del blog Lavadora de textos


lunes, 7 de enero de 2019

Nuevo año, nuevos proyectos


Empezamos nuevo año, y haciendo un resumen de las correcciones que hemos realizado en el 2018, podemos estar satisfechos con nuestro trabajo.
Editoriales que habitualmente trabajan con nosotros y otras muchas más que han confiado en nuestros servicios de corrección y maquetación.
A todos os deseamos que podáis empezar con buen pie este nuevo año que recién comenzamos a vislumbrar, 2019, y sigáis confiando en nuestros trabajos de corrección ortotipográfica y de estilo.

Queremos seguir siendo vuestro proveedor en servicios editoriales y podáis seguir confiando en nosotros, tanto editoriales como autores, que nos dejáis vuestras obras para hacer el trabajo final de corrección y maquetación.

Deseamos que este año que comienza podáis ver cumplidos todos vuestros sueños.
Desde Editorial C & M, os deseamos que tengáis un año muy feliz.
¡Felices lecturas!

editorialcmsevilla@gmail.com